Andrea lloraba desconsoladamente en el
regazo de Don Urias, pensaba en todos los años que llevaba viviendo con
Eduardo, en cómo se conocieron, de como ella había renunciado a una vida llena
de comodidades por estar junto a él, su personalidad no era mezquina y tampoco
egoísta, pero Eduardo con esto estaba sobrepasando los limites, sus
pensamientos estaban sumidos en la paternal figura de su tío Eulogio en como él
se había opuesto a que ella se incorporara a una congregación de fanáticos
religiosos ya que para el esto solo era una tapadera de hombres y mujeres para
encubrir sus retorcidas personalidades, y en realidad no estaba muy lejos de
ello, pero ella lo había hecho por Eduardo, además que a pesar del gran cariño
que sentía por su tío también se percataba de las extrañas miradas que este le
daba a su cuerpo desde el tiempo que comenzó su noviazgo. Andrea sabía muy bien
de lo que ella causaba en los hombres, sabía que gozaba de una espontánea y
pletórica belleza, su sensual naturaleza era de por si propia, ni siquiera
necesitaba de ir al gimnasio o similares para mantenerse en un excelente estado
físico, lo sabía por el simple motivo de que a Donde fuese o estuviese se
percataba de las profundas miradas que la recorrían de pies a cabeza, sumado a
todas las leperadas que le hacían distintos tipos de hombres cuando se dirigía
al centro de la ciudad, y se preguntaba que por qué Eduardo era tan frio con
ella, hacía poco más de tres horas que se habían abrazado afectuosamente e
incluso hasta la había besado en la frente, esto significaba que tendría que
esperar por lo menos unas dos semanas para que a él le naciera otro tipo de
reacción más o menos parecida, y para qué hablar de tener sexo, con lo de la
discusión podía pasar tal vez uno o dos meses, pero ese tema era tabú para
ellos, el solo hecho de estar pensando en ello, su marido quizás que tipo
acciones tomaría por tales aberrantes pensamientos. Los delgados dedos de Don
Urias que en estos momentos le acariciaban sus dorados cabellos la sacaron de
sus tristes pero reales cavilaciones, pensó en el hecho de estar abrazada a un
hombre que no era su marido, si alguien la viera que podrían pensar de ella,
pero se encontraba en un estado emocional quebrantado en Donde cualquier mínimo
gesto de cariño la hacían sentirse un poco más reconfortada, lentamente fue
separándose de Don Urias y para luego decir -Perdóneme Don Urias, no sé qué fue
lo que me paso… -Shhh, no tienes necesidad de explicarme nada Andrea, dijo el
presidente de la congregación,-pero si tienes ganas de hablar lo podremos hacer
después de la cena, le propuso. -Lo siento Don Urias mi marido me espera en la
habitación ya es tarde y Ud. comprenderá que nosotros no nos podem… -Andrea!,
le interrumpió el viejo flaco,-Mira hacia tu alrededor!, quien dijo que las
personas normales nos tenemos que privar de lo que el mundo nos ofrece, la
rubia solo lo escuchaba atenta a las aclaraciones que en estos momentos le
hacía Don Urias y que luego continuaba, -Mira hacia los comedores, ahí están la
gran mayoría de nuestros congregados, Andrea miraba y escuchaba con sus 5
sentidos, Don Urias tenía razón,- Mira ahora hacia la barra del Bar!, no es el
mismo Don José, tu futuro familiar quien está bebiendo un trago de whisky… -Si,
contesto Andrea, - Lo he visto pero es que mi marido piensa… -Esas son cosas de
Eduardo!! Le volvió a interrumpir Don Urias que con este ejemplo ponía en
marcha su macabro plan de hacerse con el cuerpo de la rubia, por los días que
estuvieran en aquellas instalaciones.—De eso mismo quería conversar contigo ya
que Eduardo ha estado muy raro este último tiempo. - Pero Don Urias yo soy una
mujer casada, y esas cosas Ud. debiera hablarlas con el… -Y quien dijo que
estos asuntos no se deben tratar con las mujeres?, preguntaba haciéndose que
esas cosas eran de Eduardo, y que él no compartía semejantes planteamientos,
siendo que el mismo le había metido en la cabeza esas ideas a Eduardo. -Don
Urias!, lo siento me encantaría seguir hablando con Ud. pero de verdad me tengo
que retirar!, termino diciendo Andrea y con un tono que demostraba por
terminada la conversación. -Te comprendo pequeña permíteme acompañarte a tu
habitación, dijo en forma triste Don Urias, mitad para que Andrea creyera de
sus buenas intenciones y mitad por ver fracasado su proyecto, ante la firme
personalidad de la encamable mujer, que nuevamente se le escapaba de sus garras
ante los innumerable intentos pasados por hacerle cambiar su postura sobre la
correcta persona de su esposo. Se dirigieron hacia el sector de las
habitaciones, los ojos hundidos de Don Urias no se despegaban de las exquisitas
formas de la beldad que caminaba a su lado, por su parte Andrea pensaba en lo
que había dicho Don Urias, seria verdad que estas cosas eran solo de Eduardo?
Se preguntaba. Pero la verdad era una sola, era cierto que Don Urias profesaba
todas esas estupideces del lugar del hombre y de la mujer ante la sociedad,
pero en la congregación eran muy pocas las familias que hacían caso de ello. En
el trayecto mientras cruzaban por el sector de los comedores, Andrea se pudo
fijar en todas las familias ahí reunidas, solo faltarían ellos vio la mesa de
la numerosa familia de Don José Almarza su futuro familiar político y como este
reía a la vez que descorchaba otra botella de champagne para seguir celebrando
el noviazgo de su vástago con una de las mejores hembras de la cofradía, a la
cual ellos pertenecían. Andrea se sentía confundida de todos los años de
matrimonio junto a Eduardo nunca se le ocurrió ponerse a pensar de como
llevaban las demás familias su manera de vivir en cuanto a las reglas
establecidas, y se dio cuenta que todos actuaban distinto a lo estipulado o a
lo mejor no eran tan devotos como lo eran ellos, o lo otro seria también que
quizás Eduardo era el… -Andrea!, la voz de su esposo la saco de sus
pensamientos. La rubia levanto su mirada y vio a Eduardo que se acercaba
sonriente hacia ella y Don Urias. Andrea pensó que tal vez su esposo había
cambiado de opinión, por el hecho de haber discutido con ella y por haberla
tratado como lo había hecho, por un momento se sintió dichosa, por la idea de
que se quedarían a cenar igual que todos los demás y quizás luego de la cena
podrían dar un romántico paseo por los hermosos senderos de verde vegetación,
pero todas estas ilusiones se le derrumbaron cuando Eduardo llego junto a
ellos: -Cariño te traigo la llave de la habitación contigua, la que había
solicitado para Karen, hablaba el hombre disimulando y para dar a demostrar a Don
Urias que todo estaba perfecto entre ellos. -Eduardo, justo en este momento me
dirigía hacia nuestra habitación, decía Andrea, - le estaba explicando a Don
Urias…, fue interrumpida por el fuerte vozarrón de Don José, quien desde su
mesa les hacía señas. -Eduardo!!, les llamaba Don José moviendo su mano en
señal para que se acercaran. Una vez que lo tres llegaron a la mesa de Don José
y su familia, este les invito, -Eduardo, ven esos dos puestos reservados? Son
para Uds, será un honor para nosotros que nos acompañen a cenar, Jaja, ya que
prácticamente somos familia, terminó diciendo el buen Don José. -Don José, le
estoy profundamente agradecido, pero el largo viaje de ayer y los ajetreos de
hoy me tienen agotado además que acabo de tomar un somnífero y aunque quisiera
no duraría ni 10 minutos en poder acompañarlos, pero mi mujer si estará
encantada de acompañarlos no es verdad cariño, dijo Eduardo mirando con una
sonrisa fingida hacia el hermoso rostro de la mujer. Andrea pensaba por primera
vez desde que estaba casada con Eduardo, que por que este tomaba decisiones por
ella, si en algún momento pensó en perdonarlo por lo que había ocurrido en la
habitación solo hace una hora y por el hecho de nuevamente haberse equivocado
en las intenciones de su marido, lo contradijo para que él se diera cuenta que
era ella quien tomaba sus propias decisiones. -La verdad Eduardo es que también
estoy cansada y no creo estar en condiciones para acompañarlos, creo que me iré
a descansar. Cuando termino de decir esto último lo acompaño con una de sus más
encantadoras sonrisas dejando ver su blanca y reluciente dentadura, Don José
e Ignacio ya estaban comenzando a babear ante la imponente imagen de esa Diosa
que en estos momentos se excusaba de no poder acompañarlos. Don Urias se daba
total cuenta de la real contienda de emociones que estaba teniendo el
matrimonio, la cosa se estaba poniendo buena así que espero para ver la
reacción de Eduardo. En la cara de Eduardo el espanto mesclado con
vergüenza era total, Andrea su mujer lo estaba contradiciendo delante de
otra familia esto no era así , qué pensarían de él se preguntaba, pensarían que
él no era capaz de controlar los insolentes impulsos de su esposa, esto no lo
podía permitir, así que delante de Don Urias y de toda la familia Almarza y de
otras gentes que estaban en las mesas cercanas, tomo fuertemente del brazo a su
mujer y casi la arrastro hacia Donde estaba las sillas reservadas para ambos
diciéndole, -Mira mujer!!, la palabra mujer la recalco, -Yo ya dije que
estoy cansado y que tú te vas a quedar en mi representación, además mañana
podrás descansar todo el día si quieres ya que yo estaré ocupado en distintas
actividades con los jóvenes de escasos recursos de esta región…, en esto lo
interrumpió muy caballerosamente Don José… -Eduardo, pensándolo bien no es
necesario que se queden lo podemos dej… -Ella se quedara!! Dijo Eduardo no
gritando, pero dando a entender con el tono de su voz que ahí era él quien
mandaba, -Lo que pasa es que para ella han sido muchas emociones en un solo
día, no es así Andrea!!, le pregunto cómo obligándola a decir la respuesta que
él quería escuchar. -Si, dijo una casi inaudible vos de Andrea que por la
vergüenza y dolor que la situación le causaban, sentía las profundas ganas de
llorar, pero no lo haría. -Bien! en vista que mi esposa ha entendido cuáles son
sus obligaciones, yo me retiro. Andrea permíteme, solo será un minuto, pidió
permiso Eduardo a los congregados para hablar a solas con su mujer, se alejaron
un par de metros de Donde estaban -Andrea escúchame bien, lo que has hecho no
tiene nombre!! Me has hecho hacer el ridículo!! Le decía un Eduardo eufórico y
en voz baja temiendo que lo pudieran escuchar de como recriminaba a su mujer,
aunque ya a estas alturas casi todos los reunidos se daban cuenta que la pareja
estaba pasando por un mal momento. Andrea quien ya estaba repuesta del aquel
amargo momento le dijo con mirada imponente, -No te preocupes Eduardo
solo ve y descansa yo te representare en la cena de compromiso de nuestra hija,
que ni siquiera está al tanto que su padre acaba de comprometerla… -Eso ya está
hablado y no lo discutiré nuevamente contigo y menos aquí, que ya todos nos
están mirando, ahora iras y cenaras con ellos y te quedaras hasta que la última
mujer se retire, creo que en el lago abran juegos de artificio, te puedes
quedar a verlos si quieres pero debes dar una buena imagen ante Don José y su
familia y para que no estés sola le pediré a Don Urias que te acompañe, me has
escuchado… -Si Eduardo y no te preocupes que así será, como tú dices, agregó…,
El marido notaba el tono sarcástico que por primera vez notaba en su esposa,
esta situación lo descolocaba como le pudo haber afectado tanto el compromiso
de Karen, se preguntaba a la vez que la miraba de pies a cabeza. -Y para
mañana no quiero verte vestida así como andas, este antro está lleno de hombres
viejos y lujuriosos que solo te miran las partes pudorosas de tu cuerpo, o
acaso no te has dado cuenta? Lo último que me faltaría es que los andes provocando...mira
que pareces una… se tardó unos segundos en mencionar la palabra, pero hasta que
su voz que no estaba acostumbrada a expresar este tipo de apelativos lo
pronuncio, - Una verdadera prostitutaaa!, lo dijo sin acordarse de que solo
hace unas horas cuando la vio salir del servicio la había encontrado perfecta. Fue
el golpe más grande y más vil a la vez, que pudo haber recibido Andrea, estaba
segura que ella no merecía aquel trato, sus hermosos ojos verdes ya estaban
bañados en lágrimas que insistían en dejarse salir y rodar por sus mejillas,
saco todas sus fuerzas de coraje y no lo hiso, no lloro, aunque ahora si estaba
destrozada, en un solo día Eduardo la había hecho ver todas las imperfecciones
como hombre y como esposo que este tenía, fue el instante en que la mujer se
dio cuenta que ella solo conocía dos mundos, la feliz infancia en la casa de su
tío Eulogio y luego el mundo fantasioso que la había hecho vivir su marido
privándola de sus amistades antiguas, visitas a familiares y solo dedicándose a
participar en esa extraña congregación que hasta el momento era parte de su
vida, pero a pesar de todo esto ella igual lo perdonaría, había sido el único
hombre en su vida y no iba a permitir que aquellos extraños sucesos vividos le
afectaran en la sana convivencia matrimonial, haría todo lo que su marido le
había solicitado pero cuando ya estuvieran en casa buscaría el momento
apropiado para hablar con él. La cena se desarrollaba normal, toda la familia
Almarza celebraban la presencia de Andrea su futura familiar política,
hablaban de cosas triviales y se esforzaban por contar anécdotas cómicas con la
intención de subirle los ánimos a la invitada ya que todos se dieron cuenta de
la situación vivida por aquella distinguida mujer rubia que solo atinaba a
sonreír tímidamente ante cada situación narrada por cualquier integrante del
clan Almarza. Don Urias se sentía privilegiado, ahora que veía a la dolorida y
destrozada mujer sentada a su lado en un estado emocionalmente vulnerable
renacían sus insanas intenciones de usar esa situación a su favor, su corazón
latía aceleradamente con el solo hecho de pensar en que tal vez Andrea
entraría a su habitación o a cualquiera de aquel elegante hotel cinco
estrellas, con la firme intención de acostarse con él, pero el viejo no sabía
cómo abordar a una mujer, de estrategias de conquista o de palabras para
congraciarse con alguna fémina estaba en cero, nunca había tenido pareja, solo
se acostaba con putas de lujo, en Donde gracias a Don dinero podía dar rienda
suelta a su verdadero antojo sus más bajas y calientes depravaciones, ya que no
tenía que porque tener algún tipo de consideración con aquellas mujeres, que
aunque muchas de ellas siendo de gran atractivo, no dejaban de ser lo que eran,
unas simples prostitutas que se dejaban hacer de todo en sus cuerpos, pero con
una tarifa establecida, ocupando para esto los ingresos que le dejaban en sus
cuentas los mismos integrantes de la congregación. Después de la cena se
dedicaron a la sobremesa, el tema principal eran los hermosos paisajes de la
región, los brindis iban y venían, Andrea ya estaba más relajada pero no podía
dejar de pensar en lo último que le dijo su marido “mira que pareces una
verdadera prostituta!!”. Vio como la Sra. Inés su futura consuegra bebía de lo
más normal unos exóticos tragos que había solicitado su esposo, por lo que no
dudo en aceptar cuando el joven garzón le sirvió uno de estos a ella, al
principio le pareció un poco fuerte, pero al ir probándolo se dio cuenta que
era de muy agradable sabor, por lo que no se preocupó más del asunto y decidió
en pasarla bien aunque sea por un rato, sola y sin su marido, además de saber
que estaba acompañada con gentes de excelente nivel de decencia y buenas
costumbres. Don Urias al notar que el alcohol ya estaba empezando a distender
el ambiente y que la rubia mujer ya estaba más relajada y sin las
preocupaciones que la acongojaban desde al principio de aquella velada,
se dio a pedir que trajeran mas tragos a la mesa, hasta se pidió una botella de
Whisky, según él para seguir celebrando el compromiso nupcial de ambas
familias, además que faltaban casi una hora para que comenzaran los juegos
pirotécnicos. La conversación y las risas ya se habían apoderado de casi todas
las personas reunidas en aquella mesa, por lo que Andrea no supo en qué momento
ya había comenzado a beber Whisky, el asunto era que se lo estaba pasando muy
bien con esas gentes tan simpáticas, y con Don Urias, que por los años
que lo conocía no había sabido nunca de aquella nueva faceta de bebedor
ocasional y de tan entretenido contertulio, ya casi ni se acordaba de la
discusión que había tenido con Eduardo, y cuando las soeces y ofensivas
palabras dichas por su marido regresaban a su mente para atormentarla, bebía y
acercaba su vaso hacia Don Urias quien muy solícitamente se encargaba de
volverlo a llenar. El viejo flaco por su parte ya estaba que no daba más, le
dolía hasta el estómago por las sensaciones adrenalinicas que sentía con el
solo hecho de pensar en emborrachar hasta el tuétano a aquella fabulosa mujer,
siempre recatada y madre de familia, con la finalidad de que una vez terminada
la velada se la llevaría a su habitación para seguir con la parranda pero ahora
ellos solos. Habían momentos de la tertulia en que este calculador y horrendo
hombre se acercaba a los aromáticos oídos de Andrea solo para decir y hacerle
ver de lo mal que había actuado su esposo con ella, y de como ella misma no se
merecía tan viles tratos y cosas por el estilo, con esta fórmula el viejo flaco
sabía muy bien hasta Donde era capaz de llegar una hembra al sentirse
despechada y con ánimos de venganza, y si todo le resultaba como él quería no
habría mucho problema en hacerla caer en su calentona trampa de poder arrastrar
y llevársela hasta la fría cama de cualquiera de aquellas habitaciones que
habían por doquier, y disfrutar al fin!! De aquel cuerpo de diosa que llevaba
esperando ya por más de una década. De reojo miraba hacia debajo de
la mesa soslayándose en las marcadas líneas que perfilaban las perfectas curvas del cuerpo de la
mujer, y de como estas al terminar de dibujar su espalda, daban paso a
delinear sus caderas y formar aquel perfecto y majestuoso pedazo de culo que se
Tieneba la mujer , que al estar sentada se veía como estas se perdían por
debajo de la mesa la cual no dejaba ver aquellas portentosas y bien formadas
piernas que ya se adivinaban, por lo que sintió las tremendas ganas de
aventurarse y ver si podía tocárselas, aunque sea solo un poquito decidió. Entre
brindis y brindis Andrea sintió unos leves roces de las huesudas manos de Don
Urias en una de sus piernas, pero creyó y estaba segura que esto había sido
solo una mera casualidad, por lo que no le dio mucha importancia a la
situación, la conversación estaba de muy buen ánimo en la mesa, ella solo
escuchaba atenta y se daba solo a sonreír y de vez en cuando aportaba y
comentaba algunas de las situaciones que tan alegremente se exponían. Por su
parte el viejo Urias estaba totalmente ajeno a las estupideces que hablaban los
reunidos en la mesa, solo estaba concentrado en continuar el leve magreo que le
estaba dando a los poderosos muslos de Andrea, pero no se contentó con solo
tocar por sobre el vestido, en una oportunidad que vio a la mujer conversando
animadamente con una de las hijas de Don José, y ya con claros efectos del
alcohol bebido en la persona y mente de Andrea, acerco unos de sus dedos a la
parte Donde terminaba la tela del vestido de la mujer y muy lentamente comenzó
a subirlo para dejar al aire, parte de esas bellísimas piernas de ensueño que
ya casi lo tenían sin aire en los pulmones, lo subió casi hasta la mitad de los
muslos, ahora solo le quedaba lanzarse a palpar las prometedoras suavidades de
estos, su respiración ya era agitada y dificultosa, le temblaba todo el cuerpo
se preguntaba cómo era que la rubia no lo hubiera sentido o que le hubiera
retirado la mano, esto no se hubiera notado ya que todo ocurría por debajo,
además de estar todos pendientes de los chistes y de seguir disfrutando de tan
encantadora velada. Andrea reía alegremente, ya iba como en su tercer Whisky
cuando sintió que muy lentamente su vestido iba subiendo y despejando una buena
parte de sus piernas, al darse cuenta de esto giro como resorte su cabeza ya
que se dio cuenta muy bien de lo que ahora si estaba pasando ahí mismo debajo
de la mesa, pensó en hacer un escándalo pero vio que el viejo que en estos
mismos momentos se encargaba de despejar sus muslos era Don Urias, a quien su
esposo le había pedido que la acompañara, después de haberla tratado como a una
vulgar puta, y tras pensarlo en milésimas de segundos decidió no muy segura y
más por sentirse envalentonada por los efectos que ya le producía el alcohol en
su mente y sumado a que ella no estaba acostumbrada a estar en estado etílico,
pensó en vengarse y de que este extraño castigo hacia su marido podría ser de
lo más normal dentro de un matrimonio que se encontraba pasando por un mal
momento, así que este sería el desquite ejemplar para Eduardo, dictamino. No
alcanzo a pasar ni medio minuto cuando sintió una helada mano de Don Urias
tomar posesión de sus sabrosos muslos, el viejo flaco estaba que se desmayaba
de tanta emoción por fin la estaba acariciando, por fin ella se estaba dejando
a que el la tocara, la mujer por su parte se sentía nerviosa, la sensación era
de estar haciendo una pequeña travesura, pero de momentos aterrizaba en que
esto estaba mal! Ella no podía estar dejándose tocar por un viejo de apariencia
esquelética, mentor de su santurrón esposo y que en este momento no sentía
ningún tipo de respeto por la amistad que ambos tenían y la envalentonaba y
decidía a la principiante de infiel y adultera esposa, era de que ella creía
que lo que se estaba dejando hacer, era culpa de Eduardo y no de ella. Las
sensaciones para Andrea eran difusas, en parte pensaba que su marido se merecía
este extraño castigo, otra parte de su mente le decía que estaba mal, pero lo
más raro de todo era que al estar debatiéndose entre lo correcto y lo inmoral,
y dejándose tocar por un hombre mucho más viejo que ella por debajo de
una mesa llena de personas le causaba un extraño estado emocional que le
ordenaba que siguiera experimentando, su cuerpo comenzó a sentir unas extrañas
cosquillas que nunca en su vida había sentido y estas iban bajando desde su
estómago , pasando por su bajo vientre y se instalaron en la entrada de su
tajito, su cuerpo empezó a temblar, estas sensaciones eran nuevas para ella, ni
siquiera en su tiempo de noviazgo había experimentado algo parecido, entre
nerviosa y temblorosa intentaba mostrarse lo más normal posible, mientras el
viejo Urias ya la recorría casi en su totalidad por las suaves tibiezas de
ambos muslos. Andrea seguía bebiendo trago, pensando que con esto podría
aminorar las eróticas emociones que estaba sintiendo su cuerpo, siendo que la
realidad el hecho de seguir bebiendo licor más la estimulaba e iba prendiendo
su libido que poco a poco se iba apoderando de su cuerpo, solo que ella no lo
sabía, no tenía ni la más mínima idea que lo que su cuerpo estaba empezando a
sentir era nada más que calentura pura y neta. Con todo el magreo que estaban
recibiendo las piernas de Andrea su vestido ya estaba casi subido totalmente,
sabía que había parte de su cuerpo que estaba siendo asaltado, pero a estas
alturas y por culpa de su marido a ella no le importaba era lo que pensaba la
confundida mujer. Al viejo Urias le temblequeaban las manos, hace mucho rato
que ya había perdido el hilo de la conversación, solo atinaba a reírse y
asentir todo lo que se hablaba, él estaba concentrado en las piernas de su
Diosa, pensaba que ya el encamamiento con la rubia era casi inminente, y para
comprobarlo quiso ir más allá de todo limite, fue metiendo su mano por entre
medio de ambos muslos sobando y acariciando como a su vez instando a la mujer
para que los fuera abriendo. Mientras ella conversaba y reía con la Sra. Inés,
grande fue la sorpresa para el pobre viejo flaco cuando se dio cuenta que ella
sin el menor tipo de resistencia por su parte fue abriendo sus bien
formadas piernas para él, y cuando estaba a punto de posar dos de sus dedos en
la mística ranura ubicada al medio de los muslos semi abiertos de Andrea, una
explosión ensordecedora hiso que la mujer cerrara en forma rápida sus piernas
lo mismo hiso con su vestido que en una reacción casi automática lo bajo con
una de sus manos devolviéndolo a su estado inicial y protegiendo sus
extremidades que habían sido avasalladas por un hombre que no era su marido. Todos
los integrantes de la familia Almarza se pararon efusivamente de la mesa,
incluidos Don Urias y Andrea, para dirigirse y bajar hacia el gran lago Donde
se estaba dando el gran espectáculo de juegos artificiales, Don Urias
aprovechando la aglomeración de la gente se las arregló para muy rápidamente
agarrar la botella de Whisky con una mano y con la otra tomar por la cintura a
la aun confundida hembra e ir quedándose un poco más atrás del resto de
personas con quienes habían estado compartiendo la sobre mesa. Andrea aun
dominada por los efectos de la bebida alcohólica se dejaba llevar por las
pretensiones de Don Urias, el viejo con cara de muerto no le gustaba para nada,
pero nunca se había imaginado que este flacuchento hombre tuviera la osadía de
haberle corrido mano delante de otras personas y a pesar de lo bastante feo que
era, este jueguito la tenía entretenida, quería seguir jugando un ratito más
para ver que le haría ahora, ya que ella recordaba muy bien las antiguas
pretensiones de aquel pobre hombre tenía para con ella. Bajaron hacia el lago Donde
el cielo estaba totalmente iluminado por los juegos pirotécnicos, era un gran
espectáculo que el lujoso hotel había preparado para todos sus invitados,
mientras Andrea caminaba abrazada por Don Urias pensaba en que como le hubiera
gustado que el hombre quien la llevara asida a su cuerpo en estos momentos
hubiese sido su Eduardo, pero él no estaba, había preferido insultarla para
luego irse a dormir, y el hombre que la llevaba en estos momentos a su lado era
aquel viejo pretendiente que la llevaba cortejando desde sus primeros años de
matrimonio, de pronto se percató que si bien se dirigían hacia el lago, la
dirección en que la llevaba Don Urias era ya apartada del grupo de gentes, él
estaba plenamente seguro de que Andrea ya estaba borracha por lo tanto
vulnerable para sus calientes intenciones. Llegaron hasta la oscuridad de un
sendero que los guio hacia un apartado espacio, en este habían un bloque de
cemento de forma rectangular que hacía las veces de asiento, Donde fácilmente
cabrían unas cuatro personas sentadas cómodamente, tomaron ubicación al lado de
este y debajo de un gran árbol que con sus largas y frondosas ramas los
protegerían de cualquier mirada, aunque esta precaución no era necesaria ya que
estaban bastante apartados del resto de la multitud. -Un trago?, ofreció Don
Urias a la atontada mujer, Andrea solo tomo la botella y se la empino dando
unos grandes sorbos, su compañero solo se sobaba las manos por ver que ya casi
estaba por cumplir su sueño, todo indicaba que la mujer ya estaba por entregarse a la
infidelidad. Andrea se sentó en aquel bloque que servía de asiento, miraba con
ojos de niña aquel gran espectáculo que se les estaba ofreciendo, sintió cuando
el atrevido hombre se acomodó al lado de ella abrazándola y posando una de sus
flacuchentas manos en una de sus poderosas caderas, situación que casi al
instante la hicieron recordar aquellas extrañas sensaciones que sintió cuando
ambos estaban sentados en la mesa, pensaba en cómo pudo dejarse tocar y que el
hombre casi haya llegado a su parte más íntima y con pleno consentimiento de
ella quien para rematarla le había abierto sus piernas para que el tomara lo
que quisiera con toda potestad aquello que estaba supuestamente reservado
solamente para su esposo, para aquel hombre con el cual estaba casada y habían
tenido una hermosa hija, pero que lamentablemente poca atención le prestaba a
eso que ahora ella estaba sintiendo y más encima con el viejo feo y flaco
de Don Urias. Ahora sentía los delgados dedos del flacuchento como hacían
pequeños circulitos en su cadera y como estos comenzaban a jugar con el delgado
elástico de su pequeña ropa interior, no sabía por qué motivo lo estaba
dejando, ella era una mujer casada con obligaciones maritales solo para su
marido, pero como ya se dijo este no estaba, se preguntaba por qué el destino
la ponía en esa situación, fue en esto que sintió que la otra mano de Don Urias
bajaba hacia sus piernas y que ahora ya venía subiendo arrastrando su vestido
para luego con mucho cuidado dejárselo a la altura de su cintura, a pesar de
ella estar casi consiente de la situación solo se dedicaba a seguir mirando el
espectáculo y seguir dándole pequeños sorbos a la botella de whisky. Don Urias
ya no daba más, poso su mano en toda una nalga de Andrea por debajo de sus
ropas, la suavidad y tibieza de esta casi lo hacen enloquecer, sentía la
imperiosa necesidad de violarla y tomarla a la fuerza, tal como lo hacía en sus
sesiones de sexo con las rameras que contrataba, pero el viejo se contenía y no
lo iba a hacer, Andrea no era una puta, ella era la única mujer que
por su finura lo había hechizado, además que si hacia una estupidez que
explicación daría, a la vez que perdería todo lo construido en todos estos
años. No, no lo haría si es que ella no quería, para eso tenía a las putas. La
hembra se estaba dejando hacer sin ningún tipo de reclamos, por lo que el
hombre se dio a empezar a sobar suavemente aquel majestoso pedazo de culo que
por tantos años había estado soñando y ahora lo tenía solo para él, fueron como
cinco minutos de suave sobajeo, claro que le costaba abarcar toda la extensión
de este por el hecho de que la hembra estaba sentada. El viejo miro
el hermoso rostro de Andrea que ya no miraba el espectáculo, tenía sus ojos
cerrados dando la nítida impresión de estar sintiendo y gozando de la gran
sobada de su Cola que le estaban dando, y claro si todo esto era nuevo para
ella, con su marido ni en los tiempos de juventud habían experimentado algo
parecido. El hecho de haber sido manoseada en un comedor repleto de gentes y
ahora que la tuvieran con el culo al aire la tenían más que caliente a la casi
perdida mujer casada, lo único que la detenían era que todo esto lo estaba haciendo
solo por haberse sentido menospreciada por su marido, además que la apariencia
del viejo no ayudaba mucho a que la hembra se perdiera en el ardiente mar de
nuevos deseos que su cuerpo ya estaba empezando a exigirle a su espectacular
dueña. Don Urias que algo suponía de las impredecibles reacciones de las
mujeres cuando ya se encontraban en estado de calentura (esto lo había
aprendido leyendo relatos eróticos) aprovecho el momento de debilidad de la
ninfa, por lo que en un rápido y brusco movimiento la giro hacia su delgado
cuerpo y sin pedir permiso por parte de ella, poso su mano en aquella deliciosa
curva que tenía Andrea y que le nacía desde su pelvis y se perdía hacia el
interior de sus piernas. Andrea sintió los largos dedos de Don Urias posarse en
su intimidad, al sentirse violada por aquel horrendo hombre con cara de
sepulturero tubo la instintiva reacción de protegerse intentando preservar su
más preciada posesión que solo le pertenecía a ella y a Eduardo, pero la suave
fricción que le estaban practicando los dedos invasores en su Conchita la
hicieron ver las estrellas casi al instante por lo que no tubo las fuerzas de
negarse ante tan vil dedeada que tan exquisitamente la estaban masturbando. Esto
sumado a su estado de embriaguez y el hecho de que se lo estuvieran haciendo en
un lugar público la llevaron a casi perder la razón, no tuvo las fuerzas
necesarias para negarse, por lo que soltó la botella que ya casi estaba vaciá y
se abrazó a aquel delgado cuerpo que ya le demostraba la imperiosa necesidad de
entrar en ella, sentía los pronunciados y huesudos pómulos del hombre rozar las
suavidades de sus mejillas, este por ser casi 15 cts. más alto que ella
tenía que esforzarse por alcanzar la altura de su cara casi arqueando los
huesos de su espinazo, Andrea quien ya se encontraba perdida en el gran
universo del ya casi seguro adulterio y animada por tan gratificantes
cosquillas que estaba sintiendo en el punto neurálgico de su Concha, fue ella
quien busco la boca de Don Urias para entregarse al más apasionado, infiel y
adultero beso con lengua que la llevaron a posarse en las mismas puertas del
oscuro futuro que el destino le tenía reservado. Se besaban como lo hacen una
pareja de recién enamorados, Don Urias ya seguro de que la hembra estaba
entregada, junto con besarla le sobaba ese gran culo que poseía la distinguida
dama, sobajeos que él iba alternando con sus dos manos entre nalgas y vagina.
La caliente y magnánima situación por la cual estaba atravesando ya le urgía
por ver aquel cuerpo desnudo, quería probarla a plenitud, esa mujer iba a ser
de él y lo seria esta misma noche. La ansiedad por probar los sabores que la
beldad escondía entre medio de sus piernas lo llevaron a que le tomara su fina
prenda interior por un lado de sus ampulosas caderas y de un rápido y
fuerte tirón se los arranco y los tiro hacia atrás de Donde ellos estaban, los
cuales fueron a dar a una de las ramas del gran árbol quedando enganchados y
colgados en forma muy coqueta, dejando a Andrea desprotegida e indefensa
para los propósitos que el tenia, la quería empelotar ahí mismo y clavarla de
una buena vez por todas. Ella al sentirse despojada y desvalida no opuso ningún
tipo de resistencia, de pronto cayó en cuenta que se encontraban en un lugar en
Donde lo más probable sería que en el día normal hasta jugarían niños con sus
padres, por lo que se avergonzó de ella misma, pero reconocía que esto en lugar
de cohibirla, la calentaban aun mas, ella tenía ganas de seguir… que tal vez
hasta que se lo hicieran!!, y no por que le gustara aquel horrendo
hombre, sus deseos eran el verdadero llamado propio de la naturaleza, la pobre
hembra ya llevaba 4 semanas de abstinencia forzada, solo por el hecho de
llevarle las de abajo a ese hombre que tenía por esposo y que según él,
el sexo era solamente para procrear, que pedazo de Maricon mal nacido era este
Eduardo!! Tener tal pedazo de mujeron, en aquel estado de calentura y sin
satisfacerla como a ella le correspondía. Andrea se separó del infiel ósculo y
mirándolo con cara de calentura abstenida, procedió a ir bajando su cuerpo
siempre abrazada al cuerpo flaco de aquel hombre hasta quedar plenamente
acostada en aquel frio bloque de cemento y con Don Urias montado arriba de
ella, el viejo ya exaltado por todo lo que estaba viviendo en esos tan
esperados momentos nuevamente la tomó por asalto besándola con más calentura
que antes, ahora su herramienta ya estaba en condiciones, Andrea la sentía
perfectamente clavarse a la altura de su estómago y en un movimiento puramente
instintivo llevo su delicada mano y la poso sobre el pantalón del suertudo de Don
Urias que ya le daba gracias a los escoceses por haber inventado aquel
infalible trago que hace perder la razón hasta la más santas sores de la caridad.
La rubia sentía esa barra escondida entre las ropas de su casi primer
amante, la apretaba y la recorría, dentro de su borrachera se sorprendía que a
pesar de lo delgado que se suponía que era Don Urias se la sentía grande y
gruesa, esta era casi el doble de más larga que la de su marido, que aunque en
pocas ocasiones la había palpado en los casi 18 años que llevaban viviendo,
algo ya se la conocía, una vez comprobado su descubrimiento, subió sus
delicadas manos hacia el sector del pecho del hombre y ahora sí que estaba
confundida, no sabía si era el efecto del trago o de su calentura misma, pero
sentía el duro cuerpo del hombre como si este fuera el de un joven atleta, su
temperamento la llevo a recorrerlo y confirmaba sus apreciaciones , este viejo
debía tener un cuerpo muy bien trabajado pensaba perdida en su calentura, pero
al terminar de recorrer esos fuertes brazos de macho y al llegar a los
esqueléticos dedos de sus manos, pensó y volvió a la realidad, estaba con Don
Urias, el viejo esquelético que era blanco de todo tipo de mofas y burlas. Pero
aun así se sentía caliente. El viejo comenzó a subir el vestido para
ahora dejárselo por encima de ese gran par de tetas que ya solamente estaban
cubiertas por el fino sujetador que llevaba puesto la mujer, pensó que ya
estaba todo listo y la situación se acondicionaba para llevar a cabo el acto
sexual o sea, se la quería Coger ahí mismo!! Solo faltaba que el desenfundara
su armamento e hiciera la que tenía que hacer, por lo que empezó a bajar la
cremallera del pantalón, esto fue advertido por la ardorosa hembra que estaba
debajo de su cuerpo. -Aaaahhhhhhh Aaaahhhhhhhh Aaaahhhhhhh, Don Urias por
favooor aquí Noooo Oooohhhhhh Oooohhhhhhh Oooohhhhhh!, a la infiel aun le
quedaba algo de pudor en su mente pensó el viejo flaco y ya que él no era tonto
entendió casi al instante que la hembra no se estaba resistiendo, por lo que se
decidió a dar el único gran paso que le faltaba para lograr su cometido… -Entonces
Andreita…vamos a la camaaaa!!, le dijo con su grave y temblorosa voz… La
embriagada mujer presa de unas nuevas pero excitantes sensaciones que la tenían
casi poseída y queriendo ya comprobar ella misma las generosas medidas del
ariete que se podría Tiener el flacuchento, no midió consecuencias ni tampoco
se acordó de que ella era casada y que su marido se encontraba solo a unos
metros de Donde ella estaba actuando como la mujer adúltera que ya empezaba a
imperar en su persona. -Buenooo ..., contesto Andrea, -llevemeee a su
habitaciónnn Y Cojameee, pero prométame que esto no lo sabrá nadieeee!. -No
te preocupes mi amorrr, lo de lo nuestro nadie se enterara. Ya estando en
acuerdo la pareja de los ya casi seguros amantes se pararon y una vez
acomodadas las ropas se pusieron en dirección hacia Donde se encontraban las
habitaciones del lujoso hotel. Andrea ni supo adonde habían ido a caer su
pequeña prenda de ropa interior pero estaba totalmente consciente de que
caminaba sin ella puesta y en dirección hacia la cama de Don Urias para
consumar lo que ya casi había estado justo a punto de hacer. Las palabras
retumbaban en la cabeza de Andrea “No te preocupes mi amorrr, lo de lo nuestro
nadie se enterara.”, mi amorrr!!... lo nuestro!!, a medida que más se
acercaban a la habitación de Don Urias, la mente de la mujer más se aclaraba,
pero por Dios!! Se dijo en un momento, pero que es lo que estoy a punto de
hacer!! Tengo a mi marido, tengo una familia, y más encima voy sin calzones!!!
No, no, nooo!!, esto no debe pasar!! . Ya habían llegado al pasillo del hotel en
Donde se encontraba la habitación de Don Urias, Andrea lo freno en seco… -Don
Urias, lo siento, lo que acaba de pasar no debió pasar nunca!, el viejo no
quería creer lo que estaba escuchando, pero Andrea continuo diciendo, -Fue una
total indiscreción de mi parte, se sinceraba la atribulada mujer. Para el viejo
flaco esto fue un golpe que lo dejó noqueado. -Pero Andrea si solo hace un
momento tú me dijiste que ven… -Siii, le interrumpió la rubia, ya con su mente
despejada y con miles de remordimientos que la atacaban por aquellos momentos
de debilidad que había vivido, -Si se lo que dije, y le pido disculpas, no
estoy acostumbrada a beber y creo que el trago fue el que confundió mi mente,
Andrea lo pensó por algunos segundos, - Espero y cuento de Ud. con su total
discreción con lo que acaba de ocurrir entre nosotrooosss, termino diciendo
Andrea totalmente avergonzada, porque la realidad era esa, entre ellos ahora
había algo, había ocurrido algo, que difícilmente y aun que ambos quisieran ya
se había formado el vínculo, había un lazo que los unía, fuera culpa del
alcohol o de las salidas palabras de Eduardo, nunca se sabrá, pero la
cruda verdad era esa… ellos habían tenido algo. Andrea dejo plantado a Don
Urias en la misma puerta de su habitación, el pobre hombre ya había dado por
hecho en que la convertiría en su amante, pero la mujer una vez más se le
escapaba. Se sintió como una vil y cochina rata de alcantarilla, repudiado por
la ninfa que una vez más optaba por el estúpido de su marido, que ya estaba
seguro que este no la atendía ni la satisfacía en la cama, con el solo hecho de
recordar con las ganas que le había agarrado su verga, como se dejó manosear
casi en público y como casi la desnuda en el oscuro apartado. Se maldecía por
no habérsela Cogido en aquel mismo bloque de cemento cuando tuvo la
oportunidad!! Si ya hasta la tenía sin sus calzones!!, pensaba en que no
pudo mirarle bien su zorrita y que la tubo ahí mismo!! Solo a
centímetros!! Una vez más calmado Don Urias pensó en lo bueno de la situación,
había gozado de la rubia, se habían besado, y había estado a punto de
mandárselo a guardar, situación que hasta solo unos momentos estaba muy lejana
para él, o sea el avance había sido significativo, se preguntaba cuál sería la
reacción de ella en los días que quedaban de la junta anual, a lo mejor la
podría chantajear para gozar con ella todo lo que quisiese, pero no! Aun no era
tiempo para aquello, además que dentro de las posibilidades él la quería poseer
y que esto fuera por las buenas, tal como la había visto comportarse solo hasta
hace un ratito nada más, no importa se dijo, ya vería que se le ocurriría, se
sintió bien con el mismo, y sintió también que ya no odiaba tanto a Eduardo
Zabala, pero aun así mantenía intactas sus intenciones de algún día poder
humillarlo ante la sociedad. Andrea paso el resto de los días encerrada en su
habitación, la primera noche después de lo ocurrido con el tenebroso personaje
de Don Urias no pudo conciliar el sueño, lloro por la falta cometida, su marido
no se merecía lo que ella había hecho, si bien él la había tratado pésimo lo
que ella había cometido era aún peor, se sentía sucia y vejada y más encima con
un hombre que no tenía nada de atracción física, como se dejó llevar, y que más
encima debido a su propia calentura había sentido la necesidad de probarlo, de
desear que se la Cogieran!! Si hasta se lo había imaginado al flaco que este
podría tener un cuerpo digno del prototipo de macho que cualquier hembra
pudiera desear !!, se preguntaba una y otra vez como esto pudo haber
ocurrido pero nunca pudo encontrar la respuesta. Eduardo como siempre no presto
atención a lo que le sucedía a su mujer, simplemente lo atribuyo a la discusión
acaecida por lo del noviazgo de Karen. Al tercer día en una de las rápidas
salidas que hacia Andrea para ir a desayunar u almorzar encontró a Eduardo de
buen humor y le pidió por favor que adelantaran su viaje de regreso
argumentando que la familia de Don José había anunciado para ese mismo fin de
semana la postura de argollas entre sus hijos y debía preparar a Karen para los
acontecimientos que cambiarían el curso de su vida, Eduardo lo pensó y encontró
que su mujer tenía razón , lo hablaría con Don Urias para que él se hiciera
cargo de las actividades programadas para el ultimo día, y así una vez todo
acordado, el decente matrimonio viajo una noche antes hacia la capital para
llegar el miércoles alrededor del mediodía a su tan extrañado hogar en Donde
los esperaba su hija Karen a quien no quisieron avisarle para darle la grata
sorpresa. Día miércoles en la casa
Zabala (14.00 hrs. aprox.) -Jejeje, te dije que el enculamiento tenía
que ser por las buenas putita, jejeje, pero tú siempre con tus estupideces y
haciéndome problemas, jejeje, ahora tendré que aplicarte un castigo
ejemplarizador, para que esto no vuelva a ocurrir, jejeje, además que vas a
mentirles a tus padres para tapar lo zorra que eres, jejeje, y como yo ahora
soy tu marido hare que no te queden ganas ni de pensar en mentirme alguna vez ,
jejejeje, ya verás que después de tu correctivo aprenderás a comportarte como
una verdadera yegua que se debe solamente a su dueñooo!!, -Ultima vez que lo
repito en cuatro patas perraaaa!! Le grito con su cara desfigurada dándole un
aspecto demoniaco. La niña totalmente horrorizada y con su cuerpo temblando por
el miedo, se puso nuevamente en la degenerada posición la cual le ordenaban, y
entregada al desventurado destino que tendría al lado de Don Pricilo, lo miro
con esos hermosos ojos azules y lo último que se escuchó en aquella habitación
fue: Sniff, Sniff, Sniff… -Plafffff!!!, retumbo el primer sonoro, fuerte y seco
correazo que recibió el blanco culo de la niña. -Uyyyyyyyy!!! Sniff, Sniff, Sniff,
Don Pricilooo. Le juro que yo no le mentiré a Ud.…Sniff, snifffff!! -Callate
pedazo de zorraaa malcriadaaa!!!, esto es para que conozcas a tu macho!!!, al
que te Cogeeee!!, y tomando más fuerzas que el azote anterior le mando el
segundo guascazo de la tarde. - Tomaaaa!! Plafffff!!! , volvió a sonar el
segundo y más feroz correazo, el llanto de Karen ya se había transformado en
gritos por el fuerte y descarnizado dolor que sentía en el culo, fue cuando el
vejete ya iba tomando impulso para el tercero, que ambos amantes escucharon los
conocidos bocinazos que hacia Eduardo Zabala cuando venía llegando a su casa,
Karen y Don Pricilo detuvieron en el acto su extraño ritual amatorio y se
quedaron mirando como si ambos hubieran visto al mismísimo demonio en persona,
y peor fue cuando sintieron que la puerta de la casa se estaba abriendo y un
fuerte saludo del padre retumbo en toda la casa, era Andrea quien estaba
entrando el vehículo!! Don Pricilo pensó al instante: hasta aquí no más
llegue!! Jejeje!! Por la chucha madre!!, Karen se paró desnuda de la cama y le
dijo: -Don Pricilo!! Por la ventana!!, dijo limpiándose las lágrimas que aun
caían por sus mejillas. -Jejeje, por eso te quiero mi putilla culoncita!!!
Jajaja, y escúchame bien pedazo de puta!!! Ni una palabra de esto a nadie!!
Escuchaste!! -Si si Don Pricilo, pero ahora arranque que o si no, nos van a
pillar!!, el vejete se subió de un salto a la ventana y de un solo zarpazo tomo
a Karen por las suavidades de sus caderas y le planto un beso con lengua y
lleno de babas que dejaron a la pobre criatura casi aturdida y sin aliento.
Desde su ventana Karen lo vio correr desnudo hacia su cabañita de madera hasta
que lo perdió de vista, la mocosa solo sintió una extraña nostalgia al ver que
ese hombre grande y obeso que corría en pelotas por el patio de su casa, se
separaba de ella y quizás ahora hasta cuando no iba a poder gozar de aquel
terrible aparato con el que la habían perforado tan rico por sus dos agujeros,
a lo mejor ya no la escupirían ni tampoco le pegarían por un buen tiempo…que lamentable!!
Pensaba la nena, hasta que unos suaves golpes tocaron a su puerta. -Karen,
llegamooos!! , Hija estas ahí!!, le hablaba su padre. -Si papá, no entres que
justo me iba a dar una ducha, dame 10 minutos!! -Bien con tu madre necesitamos
hablar contigo!! A todo esto como te fue en el examen!! -Espere!, ahí les
cuento!!... Ahora sí que me queda la grande! , pensó casi al instante una vez
que le dio la respuesta a su padre. Una vez bañada y vestida Karen salió de su
habitación y se dirigió a la sala de estar en Donde la esperaban sus padres,
luego de los saludos correspondientes y de recibir unos presentes que le habían
traído de su viaje empezó el tema espinudo: -Bueno hija, cuéntanos como te fue
hoy en tu examen. -Ehhh, la verdad es que no pude ir papá, lo siento, hoy en la
mañana no me sentía muy bien del estómago y aunque intente ir el dolor era tan
fuerte que no fui capaz de moverme, la nena pensaba que su mentira a lo mejor
no lo era tanto, ya que en verdad ella intento ir pero no pudo y el dolor que
sintió tan grande lo atribuía al primer enculamiento de su vida o a la tremenda
calentura que sentía cada vez que miraba la gran tranca que se Tieneba el viejo
aprovechador de Don Pricilo, lo veía como una metáfora… Eduardo y su mujer se
miraron extrañados, como era posible que no haya ido por un dolor de estómago
si de lo único que hablaba todo este último tiempo era de su examen y
hasta no quiso ir a la junta anual por su afán de ingresar si o si a esa tan
prestigiosa Universidad. -Y ahora como te has sentido hija, continuo hablando
Andrea intentando bajar el perfil a lo del examen, ya que desde muy pequeña
ambas, madre e hija mantenían una muy estrecha amistad y complicidad en
cuestiones domésticas. -Bien!! Ahora justo antes que Ud. llegaran, como que me
estaban viniendo los dolores nuevamente, pero al sentirlos llegar me mejore
casi en el acto, Karen se extrañaba de estar casi tomándoles el pelo a sus
propios padres ya que el gran dolor que decía haber sentido justo antes que
ellos llegaran fueron los dos fuertes correazos que recibió en el culo por un
iracundo Don Pricilo, quien le estaba enseñando a comportarse como una
verdadera hembra!!, pensaba. -Bueno hija lo de tu ingreso a la Universidad es
un tema que se puede arreglar en cualquier momento, hay muchas instituciones de
tan buen prestigio como en la que tu deseabas estudiar eso lo veremos después,
ahora tenemos que darte una gran noticia, termino diciendo Eduardo su padre,
quien le comento de principio a fin lo que habían convenido con la familia
Almarza. Karen quedo estupefacta con la noticia que le acababa de dar su padre,
y se percató también que más que una noticia era una orden, miraba con ojos
penetrantes a su madre a ver que decía ella al respecto, pero Andrea quizás en
otras circunstancias hubiera socorrido a su hijita, pero con el desliz de
infidelidad que había tenido con Don Urias, no le quedaban ganas de contradecir
a su marido, eso era lo que menos quería en estos momentos, y solo pudo
aportar: -hija tu padre ya ha tomado la decisión!!... y debes acatarla!!, lo
hacemos por tu bien y por tu futuro!!, fue lo único que se atrevió a decir la
rubia. Eduardo al escuchar las palabras de su esposa saco pecho como si él
fuese el mejor gallo de pelea, el pobre no sabía el costo que tuvo que pagar
para que su recatada y decente mujer dejara salir de sus labios esas palabras
de apoyo a su indiscreta determinación, que en otra ocasión a lo mejor muy
distinta hubiese sido la historia. Karen quien se había ataviado con uno de sus
deliciosos vestidos que le llegaban hasta la mitad de sus torneados muslos, se
fue parando lentamente para mirar con esos hermosos ojos azules a sus dos
progenitores, esperando una explicación del por qué, pero con lo único que se
encontró fue con un rotundo silencio por parte de ambos, quiso articular alguna
palabra, pero de su garganta estas no salían , se fue en silencio y perpleja en
dirección a su habitación y se encerró en ella. La nena lloraba por lo que le
acababan de notificar se tendría que casar en tres meses y se preguntaba qué
pasaría ahora con ella, con sus estudios, con Don Pricilooooh!!!, en esto
último se detuvo un instante, y al volverlo a meditar un fuerte dolor atravesó
su corazón ahora lloraba doloridamente, en solo pensar en el horripilante viejo
y en esos días en que habían compartido cama, su corazón más se le apretaba y
no paraba de llorar amargamente. La noticia del casamiento de Karen tomo por
sorpresa al vejete, se preguntaba cómo lo iba a hacer ahora, solo se habían
acostado en tres oportunidades, y él ya estaba añorando pasar una noche entera
con la nena. No la veía desde que habían llegado sus padres, no sabía los
motivos solo había desaparecido, las cortinas de su habitación permanecían todo
el día cerradas, la situación ya estaba comenzando a desesperarlo. Temía que
tal vez el haberle pegado en las ocasiones en que estuvieron juntos hayan
espantado a la joven, pero también recordaba con nostalgia que la última vez
que la vio y que a pesar de también haberla golpeado en esa oportunidad, la niña
no había demostrado querer dejar de verlo. También ya había descartado la
opción de que quizás la nena lo hubiese acusado con sus padres ya que si
hubiese sido así, ya lo habrían corrido desde hace un buen rato, necesitaba
verla, hablar con ella, quería saber que pensaba de su casamiento además de aclárale
que si ella se casaba, él se iría de jardinero adonde ella viviese para poder
seguir Cogiéndosela, y además que le haría saber que por parte de él no habría
problema en que se casara pero con la condición de que el primer hijo tenía que
ser de él. La imagen de la madre de Karen tenían vuelto loco al viejo Pricilo,
pero sabía que la situación estaba rara en la casa, lo del casamiento de su
putita lo había sabido por una conversación que escucho a los padres de ella,
pero estaba claro que algo andaba mal por lo que prefirió en irse con cuidado
con la rubia, primero tenía que recuperar a Karen y luego vería como estaba el
camino para seguir con Andrea, tal como lo había pensado desde el principio.
Estos eran los pensamientos del vejete mientras arreglaba el ante jardín de la
casa, ya que le habían notificado que hoy Sábado venían importantes visitas,
entre ellas el famoso novio con toda su familia, y Don Urias que a este ya le
conocía, tendría que apurarse antes de que llegara e ir a esconderse ya
que le debía importantes sumas de dinero las cuales le solicito para pagar
numerosas deudas de juego y que una vez salido de sus apuros económicos nunca
más se acordó en pagar. Lo que no sabía el viejo Pricilo era que Don
Urias estaba en cabal conocimiento de que él se encontraba trabajando en la
casa de los Zabala y si no había ido en esos tres meses a buscarlo o a cobrarle
fue para no causar revuelos en el hogar Donde vivía su Diosa. La casa de los
Zabala se llenó de gentes, con Don Pricilo fondeado en su cabaña lo que menos
quería era encontrarse con Don Urias, la familia de Don José Almarza era
numerosa, los novios eran los más callados en aquella familiar ceremonia, y
casi no se hablaron, si bien la niña Karen había aceptado casi por obligación
el noviazgo con Ignacio, ella lo rehuía, la daba vergüenza mirarlo a la cara,
lo conocía desde que eran niños y ella que ahora algo sabia de hombres estaba
consciente de que él era muy apuesto, pero lo que la atormentaba y no la
dejaban en paz era que ella sabía que Ignacio era un joven honesto y de nobles
sentimientos, y también asumía muy bien qué clase de joven era ella ahora,
después de haberse estado revolcando en tres ocasiones con un viejo
horripilante y hediondo y que además era todo lo opuesto a su ahora novio. Solo
se hicieron algunos brindis por los recién comprometidos, con una Andrea
totalmente avergonzada y cabizbaja por la sola presencia del moribundo viviente
de Don Urias, que oportunidad que tenia se le acercaba para solicitarle
cualquier tipo de tontería, Andrea se daba cuenta de esto. Ya casi en la media
noche después del cóctel, Don Urias se mandó un fenomenal discurso, en Donde
destacaba todos los logros obtenidos por Ignacio en el extranjero, de cómo esta
joven pareja se enfrentarían hacia el futuro con las bendiciones de todos los
presentes, el buen ejemplo que serían ellos para las futuras generaciones de la
decente congregación y de la suerte que tenía el novio de llevarse a tan pura,
casta y virgen fémina reservada por el omnipotente solo para él. El discurso
continuaba, pero en la mente de Karen solo se le quedaron grabadas las palabras
de Don Urias: “llevarse a tan pura, casta y virgen fémina,”, “llevarse a tan
pura, casta y virgen fémina”…, por lo que de pronto pensó ¿y si se da cuenta?
¿Y si se da cuenta que ya no soy tan pura casta y virgen? Ohhh por dios!!,
pensaba la consternada muchacha y que voy a hacer ahora!! Existiría alguna
forma en que un hombre no se dé cuenta si una mujer no es virgen? A quien se lo
podría preguntar? La reunión familiar ya terminaba y cuando Don Urias ya se
aprontaba para salir a subirse a su moderno auto, fue alcanzado por Karen, el
viejo flaco la noto sumamente nerviosa… -Don Urias necesito hablar con Ud.!.,
le dijo Karen con su expresión que se dejaba ver a muestras claras que una gran
preocupación la acongojaba. El viejo flaco se dio cuenta de esta situación y
muy solicito le respondió… -Claro que podemos hablar, dime en que te puedo
ayudar mi pequeña, le dijo con su grave vos que daba la impresión de que el
hombre sufriera de alguna clase de afección a la garganta. -No!!, no debe ser
aquí, tiene que ser a solas, cuando me puede atender en la congregación… -Mira
mañana es Domingo y debo ir por la tarde a las oficinas, tipo 06.00 pm. Hay un
grupo de jóvenes que saldrán a repartir víveres, si quieres nos podemos juntar
allá y podremos conversar… y de que se trata si se podría saber?, inquirió. -Ehhh,
se trata de mi casamiento, necesito consejos… -Muy bien!! Ahí estaré, siempre
será un gusto para mí el poder aconsejarte, termino diciendo el abominable
sujeto quien a la vez le acaricio la suavidad de sus mejillas con una de sus
heladas manos. -Gracias Don Urias!!, entonces a las 06.00 pm. Esto último fue
escuchado por Eduardo a quien le pareció estupendo que su hija buscara consejo
con Don Urias, quien mejor que él pensó, ya que al parecer Karen ya estaba
tomando en serio su noviazgo. El día Domingo transcurrió sin novedad, Don
Pricilo al ver que por ahora tenía cero posibilidad de encontrarse con Karen,
decidió salir a visitar a sus amigos, el matrimonio se dedicó a las cosas
habituales, Eduardo leía y Andrea se quiso concentrar en buscar empresas que se
dedicaran a realizar eventos, pensaba que estos tres meses pasarían muy rápido,
así que había que preparar todo desde ahora ya, y así también podría pensar en
otra cosa que no fuera lo sucedido entre ella y Don Urias, ya que la situación
aun la atormentaba. Se despidió de sus padres y fue a subirse al taxi que la
paso a recoger, había tomado su liso cabello con un pañuelo quedando su
deliciosa cara totalmente despejada, iba vestida con un jeans azul, blusa
y un chaleco con cuello, ya que el día había estado nublado y por el viento que
corría daba la impresión que en cualquier momento se pondría a llover, típicos
cambios climáticos que afectaban a la ciudad en Donde ellos vivían. Don Urias
acababa de despachar al grupo de jóvenes que en forma voluntaria se habían ofrecido
para salir a cumplir una de las tantas obras benéficas que ahí se realizaban,
solo le quedaba por esperar a Karen para ver de qué se trataba el asunto que
ella quería tratar con él, con solo pensar que estaría a solas con tan
encantadora jovencita y aun que esto fuera solo conversando y sumado a que ella
era hija de la mujer con la que casi llega a tener un verdadero encuentro
sexual, lo tenían en un estado muy parecido a la excitación, además que
reconocía que Karen tenía un cuerpo espectacular, era tan hermosa como su
madre, pero él la había formado desde niña, sabía que la jovenzuela era integra
en sus emociones. La vio bajarse del taxi miro como sus portentosas piernas se
delineaban a la perfección entalladas en esos ajustadísimos jeans de color azul,
estos daban la impresión en que en cualquier momento reventarían, lo que no
sabía el viejo calaverico ni nosotros tampoco, era que los ajustados pantalones
de Karen nunca le habían quedado ajustados, o sea, esa era su figura natural y
propiamente tal !! Ya eran las 06.10 pm, cuando Karen se encontraba sentada en
un cómodo sillón al interior de la oficina de Don Urias, y este le servía un
vaso de agua mineral a su joven y hermosa visitante. -Y bien de que se trata el
asunto, le pregunto el flaco una vez que se sentó al lado de Karen -Necesito
orientación, le respondió mirándolo fijamente con sus penetrantes ojos azules,
que a pesar de la seguridad con la que intentaba hablar, el viejo flacuchento
igual se daba cuenta de que había algo que la hacía sentirse insegura. Karen
buscaba la forma de hacer la pregunta sin que el viejo sospechara algo. -Mire
he estado pensando y solo por curiosidad, me gustaría saber si siempre un
hombre se dará cuenta si con la mujer con la que esta… Karen intentaba medir
bien sus palabras…,-ella habrá estado con otro hombre antes que con él?… me
refiero a lo sexual…o algo así, termino diciendo la ingenua de Karen. Ya estaba
se lo había preguntado y de una!! pensaba, ahora vería que le contestaba Don
Urias. Don Urias se quedó sin aire ante el tipo de pregunta que le estaba
haciendo Karen, pensó en pedirle que se lo repitiera, pero con lo astuto que
era pensó en darle la respuesta de la forma lo más normal posible , ya que
intuyo casi en el acto que aquí algo raro estaba pasando, se paró haciéndose
como si estuviera meditando en la consulta que le hacían, paseo de lado a lado
en su oficina , moviendo una de sus manos en forma notoria en uno de los
bolsillos de su pantalón, el silencio ya estaba poniendo aún más nerviosa a la
joven. -Si, contesto al final, -Un hombre siempre se dará cuenta cuando una
mujer ha estado… o más bien dicho… se ha pro creado con otro hombre antes. Toda
la frese la respondió mirando fijamente a la joven y noto también que ante su
respuesta la muchachita empezaba como a desmoronarse en el sillón quedando
enterrada en este y desde sus azulados ojos empezaban a asomarse gruesos
goterones lagrimales. El viejo calculador de Don Urias decidió que debía seguir
con su explicación, ya que por la reacción de Karen estaba casi seguro el
porqué de tan extraña pregunta… -Es por ello la gran importancia de que una
hermosa jovencita debe siempre cuidar su castidad, virginidad y pureza, como es
tu caso mi niña, pues imaginate la reacción que tendría tu esposo en la primera
noche de casados si él se diera cuenta que su recién casada ya no tiene nada
para entregarle ni ofrecerle, te lo imaginas? Supondría al instante que esta se
ha revolcado con otro antes que con el… e imaginate las nefastas consecuencias
para la familia de ambos, sobre todo para el padre y la madre de la mujer, la
innombrable vergüenza para el resto de la sociedad y la gran desilusión que
ellos sentirían por el hecho de haber confiado a ojos cerrados en su hija… -Snifff,
snifff, snifff, comenzaba a llorar la pobre de Karen al estar escuchando todo
lo que se le vendría por el hecho de ella haber sido una desconsiderada que no
había sabido cuidar su pureza. La mente de Don Urias trabajaba a mil ya quería
escuchar de la propia boca de la joven que ella ya no era virgen y el solo
hecho de ya imaginárselo poco a poco lo estaba empezando a excitar. Muy presto
se fue a sentar al lado de la joven quien ahora ya lloraba desconsoladamente. -Tranquila
mi niña, le dijo abrazándola paternalmente, ya verás que todo estará bien,
cuéntaselo todo a Don Urias y veras que buscaremos una solución a todo esto…
Con estas palabras Karen más lloraba por la vergüenza, se daba cuenta que Don
Urias ya sabía la verdad y ella con su propio llanto se lo confirmaba. -Neceeesitooo
que me ayudeeee Don Uriassss, sniff, sniff, confirmaba Karen. Con esto el
libido y la morbosidad contenida de Don Urias, comenzaban a revolucionar el
ardiente y oscuro temperamento del hombre, quien ya maquinaba la estrategia
para usar esta situación a plena conveniencia sexual para el mismo. -Claro que
te ayudare jovencita, le decía el Nosferatus a la vez que le acariciaba sus
cabellos y cara, -Solo necesito que me lo cuentes todo, y con toda
seguridad podre ayudarte, pero no debes omitir nada, necesito saber hasta el
último detalle, así podre buscar una buena solución para el problema en el cual
estas metida…vamos dime con quien te acostaste? -Snifff, se lo contareee todooo
pero por favooor ayudemeee…snifff, snifff. -Está bien, pero te lo repito si
quieres mi ayuda y pretendes salir de este embrollo, debes contármelo sin
restricciones de ningún tipo, hasta el último detalle de cómo te lo hicieron,
el viejo se paró y se puso a mirar por la ventana, -Te escucho, le dijo. Karen
meditaba que palabras ocuparía para contarle a su mentor espiritual, las
aberrantes y degeneradas sesiones de sexo que había mantenido ella con Don
Pricilo en la ausencia de sus padres, pero ya estaba casi todo dado, si quería
que Don Urias la ayudara se lo tenía que contar, así que ya no quedándole más
opción comenzó con su relato. -Todo ocurrió la semana pasada, Snifff, estaba yo
en mi casa y cuando me quise ir a bañar snifff, a la piscina atrás en el patio
de mi casa, y ahí estaba aquel hombre que trabaja en mi casa solo hace algún
tiempo, snifff, entonces snifff…………. Don Urias escuchaba como un enajenado todo
lo que aquella tierna jovencita le estaba contando sin ningún tipo de
restricción, claro que no en una forma erótica, pero la situación lo tenía más
que caliente, y aun que ella había omitido el nombre del supuesto amante o
violador, él ya sabía de quien se trataba y por dentro se reía de la astucia y
decisión de uno de sus antiguos amigos y pensaba, “Pricilo este viejo de mierda
caliente, nunca deja de sorprenderme jajaja, ya arreglaremos cuentas”. -Increíble!!
Y ese primer día, me decías que estuvieron restregándose desde la tarde y
después por toda la noche juntos? -Siii, pero yo no quería el me obligooo,
Snifff. -Después veremos eso y la segunda vez, vamos cuéntame………-No mames!!, Te
tragaste su semennn!!......, sigue sigue….., cuéntame la tercera
vez!!!......Ohhhh!! Y más encima se atrevió a encularteee!!! Karen por lo
nerviosa que se encontraba al estar contándole todas sus intimidades a Don
Urias no se percataba de las palabras de grueso calibre que este ya estaba
comenzando a ocupar en su presencia. Karen se lo conto todo, claro que no con
soeces palabras, pero Don Urias estaba eufórico con la increíble historia que
había escuchado, y ya sentía que no tenía que por qué tener tantas
consideraciones con la mujer que estaba en su oficina, con lo que le había
narrado la hija de su Andrea cualquiera de sus putas de lujo quedaban chicas al
lado de Karen, pero si quería conseguir algo de aquella inusual oportunidad que
se le estaba dando con tan deleitable hembra, por ahora debería seguir
guardando las apariencias, pero ya lo tenía decidido, si no había podido
acostarse con la madre, ahora lo haría con su hija, ella pagaría por los
numerosos desaires sufridos por él y por culpa de Andrea y esta misma noche lo
haría, solo tenía que actuar bien para que Karen no sospechara nada. -Estoy
totalmente arrepentida Don Urias!!, exclamaba Karen, -Por favor dígame que
tiene una solución para mi situación, ese hombre me obligo a hacerlo con él,
mentía Karen ya que sabia y se acordaba muy bien que en casi todas las sesiones
de apareamiento que sostuvo con Don Pricilo, ella se había mostrado muy
complaciente a la hora de abrir sus piernas, sobre todo en la última vez que
estuvo con el vejete, pero por ahora lo único que ansiaba la nena era salir del
problema. -Está bien te ayudare!, pero debes prometerme que me harás caso en todo
lo que te pida desde ahora, por muy extrañas que te parezcan algunas
situaciones, y ya verás que para mañana todos tus problemas se habrán
terminado. Karen se levantó del sillón y se arrojó a los brazos de Don Urias. -Gracias
por ayudarme Don Urias!! Sabía que podría contar con Ud.!! Le prometo que desde
hoy mismo me portare biennn!! El viejo que tenía cara de dueño de la morgue,
sentía ese potente cuerpo juvenil adosarse junto con el suyo, sentía como
la niña se mantenía abrazada a él, se dio a tantear solo un poquito las
durezas de sus carnes, eligió la parte de las caderas y Ohhhh!!, por dios!!,
que suavidad, y eso que todavía estaba vestida!!, que bien se sentía y se
remarcaba la curva que nacía desde su cintura para bajar hacia sus caderas!!,
le recordó la noche en que estuvo a punto de concretar con su mami, pero eso ya
era historia pensaba el abominable, ahora poseería a la propia hija, la tomaría
como premio de consuelo. -Estoy seguro de ello, contesto el cadavérico Urias ya
sobándose las manos y con su huesuda verga aprontándose para probar los dulces
manjares que le brindarían la delicada intimidad de la hija de Andrea, su gran
amor e hija también de Eduardo, su enemigo. Ahora era la oportunidad, se
vengaría de él y de su brillante vida. - Lo primero que harás será acompañarme
a un lugar al cual te llevare, es a la casa de un amigo quien nos podrá ayudar
y una vez que lleguemos allá te diré lo que debes hacer, entiendes?. -Si Don
Urias, hare todo lo que Ud. me pida, le contestaba Karen convertida ya en una
candorosa jovencita, como lo era ella cuando estaba en estado normal y no en el
de tristeza o calentura. Salieron de las dependencias de la congregación y
abordaron el modernísimo auto de Don Urias, mientras este manejaba no podía
dejar de mirar de reojo las torneadas piernas de la mocosa, ya se la estaba
imaginando con ellas abiertas y sin nada de ropa. -Karen, le dijo Don Urias, -
Llama a tus padres y diles que te quedaras en la actividad de la congregación,
y que esta durara toda lo noche, le solicito el alto y delgado viejo, si te
pone algún problema dile que me llame y que yo le explico, termino diciendo. -Pero
lo que tendremos que hacer, será para como no poder llegar a mi casa a dormir?,
le pregunto la extrañada muchacha que ya no entendía mucho, lo que estaba
preparando Don Urias para sacarla del problema. -Si quieres nos devolvemos y lo
dejamos hasta acá, pero tú me pediste ayuda, y yo te la voy a dar , pero
acuérdate de lo que te dije, me tendrás que hacer caso en todo, pero si no
quieres no hay problema nos devolvemos y tendremos que pensar en como decírselo
a tus padres y a la familia del novio, porque no pretenderás, que yo me preste
para ocultar algo de tan gruesa envergadura, esto último contradecía las
intenciones de Don Urias, ya que con la otra opción él también se estaba
prestando para ocultarlo , pero el viejo sabia en el precario estado emocional
en que se encontraba Karen, por lo tanto se arriesgó ya que suponía que ella no
lo notaria. La joven pensó en que el viejo tenía razón, ella se había
comprometido a cooperar si quería salir del embrollo, y además que al notar la
pequeña presión que este estaba ejerciendo en su persona al hacerla pensar en
tener que dar a la luz sus intimidades, no lo dudo mucho para decidirse, así
que no le quedo más que llamar para su casa y mentir en complicidad con Don Urias
de que se quedaría ayudando en la famosa obra benéfica, pero muy lejanamente su
mente le avisaba que algo extraño estaba ocurriendo, pero estos avisos aun no
le llegaban con toda claridad , por lo que se dejó llevar por aquellas tan
inusuales circunstancias. Su padre por supuesto que no le hiso ningún tipo de
problemas ni reparos, si la niña estaba con Don Urias esto era sinónimo de que
ella estaría bien, por lo tanto los acontecimientos seguían desarrollándose
como el destino ya lo había dispuesto, favorables para uno y perjudiciales y
adversos para la otra. Después de unos 20 minutos de recorrido y ya casi en las
afueras de la ciudad, Karen se pudo dar cuenta que el vehículo hacia ingreso a
un elegante complejo en Donde se dejaban ver una gran cantidad de casitas muy
mononitas y que estas estaban separadas a una prudente distancia unas de las
otras. -Aquí me espera mi contacto que nos ayudara le dijo Don Urias, para
calmar a la nena si es que esta ya estaba sospechando algo, por su parte Karen
solo pensaba en que todo pasara rápido, ya quería que la noche pasara luego
para ella poder sentirse librada de sus tormentos, la pobre no se imaginó nunca
la larga y agotadora noche que la esperaba. La nena noto que se detenían en una
especie de peaje en Donde Don Urias estaba pagando algo y le daban unas llaves
y un tiket. -Buenas!!, saludo la mujer que atendía y cobraba el tipo de
habitación a las parejas que ingresaban al motel,- Por horas o noche completa
les consulto. -Noche completa, dijo Don Urias casi en un susurro para que Karen
no terminara en despabilarse y las cosas se le complicaran. La mujer hiso el
ingreso y la boleta y contesto… -Para noche completa solo me queda la “cama en
forma de corazón”… -Está bien!!, dijo Don Urias ya casi al borde de la
desesperación… -Al fondo a la izquierda habitación 9… -Gracias, termino
diciendo Don Urias quien rápidamente hiso ingreso y estaciono su auto a un
costado de la habitación indicada Ya casi estaba listo, ahora solo quedaba que
Karen ingresara a la habitación y se venía la segunda parte del malévolo plan
que el flacuchento hombre había urdido en su mente en solo minutos. Ambos
bajaron del vehículo, Karen estaba expectante ya quería saber la forma en que
le ayudaría el amigo de Don Urias a salir de su problema. -Bien, vamos adentro
le insto Don Urias, -Allí espera mi contacto… Karen pensó en lo extraño que era
todo aquello, no le cuadraba mucho que a Don Urias le pasaran las llaves de una
casita en Donde supuestamente le esperaba un amigo, además lo único que pudo
escuchar cuando estuvieron detenidos fue algo de una “cama corazón”, a lo mejor
era algún tipo de clave pensó, pero su ansiedad y desesperación no la dejaron
pensar en forma sensata y esto sumado a que ella no tenía ni la menor idea que
la habían metido al interior de un motel por el simple motivo de que ella nunca
los había conocido. La niña ya casi estaba por cruzar el umbral que la separaba
del mundo real y con lo que se iba a encontrar en solo un par de minutos,
pobrecita!! El primero en entrar fue Don Urias, Karen lo secundo y fue cuando
se cerró la puerta. La nena quedo impresionada por la lujosa habitación en la
cual se encontraba, le llamo mucho la atención aquellas paredes forradas y
tapizadas de terciopelo color rojo colchovinos, en una mesa de cristal, había
una gran cantidad de tragos para preparar y las diversas estructuras de metal
que la decoraban, pero lo más insólito de todo era la inmensa y colosal cama
con forma de corazón enfundada también del mismo fuerte color rojo de las
paredes, la cual se encontraba apoltronada en la pared de al fondo de aquella
casi poética y principesca habitación, y que más encima estaba rodeada de
grandes espejos, fue cuando se preguntó por el amigo de Don Urias. -Don Urias y
su conocido dónde está?, le pregunto un poco preocupada, ya que aún le creía la
farsa al rancio y vetusto hombre. El hombre tomo un poco de aire y determino
que ya era hora de dejar a un lado las apariencias, actuaría como lo que él
siempre había sido y como lo hacía cuando estaba con sus putas, con Andrea era
distinto y un caso aparte, a ella la veía como su amor platónico del cual
siempre estuvo vedado, pero esta pendeja solo lo calentaba y el ser hija de su
amada le aumentaban los niveles de libido y morbosidad, reconocía que la
muchacha era realmente hermosa para los ojos de cualquiera pero con las
revelaciones descubiertas en ese día no se podía andar con remilgos, tenía que
tomarla sin ningún tipo de miramientos hacia ella, y en el fondo sabía que la
niña igual lo había defraudado, por eso ahora tenía que pagar su debilidad de
la misma forma en que ella ya lo había hecho, esto le daba más seguridad.
Comenzaba el chantaje… -No hay ningún amigo! Mentí!!… -Pero cómo?, si Ud me
dijo… -Mira pequeña zorra!!, aquí hemos venido para que te abras de patas y Cojas
conmigo!! Tal como lo hiciste con Pricilo!!, le aclaraba la situación el
abominable hombre. Karen quedo con la mitad de sus ojos salidos para afuera,
pero como podía saber Don Urias de quien se trataba si ella estaba segura de no
haberlo mencionado, y de la forma que lo decía daba la impresión que lo
conociera…, por lo que el mismo Don Urias la saco de sus dudas. -Claro que lo
conozco a ese sinvergüenza!!, aparte de deberme dinero fuimos muy amigos,
jajaja, eso te sorprende? -Don Urias!! Ud. no puede hacerme estoó!!, le decía
Karen totalmente atontada por el drástico cambio de personalidad que había
tomado aquel hombre, que para ella había sido su ejemplo prácticamente por toda
su vida. Y que más encima ya veia en su hundida mirada el fulgor desesperado y
furioso del deseo lujurioso y mal sano, el mismo que había visto en los
porcinos ojos de Don Pricilo en la primera vez que se lo metió. -Claro que te
hare todo lo que yo quiera, si para eso hemos venido putita!!, si eres
exactamente como a mí me gustan jajaja!!, no sabes los deseos que te he tenido
desde la primera vez que me di cuenta que ya te habían crecido las tetas!!, y
ahora se me cumplen mis sueños… -Pero Ud. es el presidente de la congregación y
se supone q…… -Supones mal linda, mira te explico esto es como mi trabajo, yo
vivo de toda esa gente, ellos me dan su dinero y yo los dejo estar en un lugar Donde
pueden hacer lo que a ellos se les ocurra y aparentando ser de solidas
principios morales y religiosos, que te parece mi negocio? -Peros mis padres… -Ahh
si, tu padre!!, le interrumpió el huesudo, -Él es un extraño caso, es el más
estúpido de todos, jajaja, pero no lo culpo al principio yo también creía en
todo esto de la decencia , pero me di cuenta que es una farsa, te doy un
ejemplo?...mirate a ti misma, no me vas a salir con que eres una niña decente
después de todo lo que me contaste, porque ni las putas se tragan el semen o se
dejan encular por un hombre si no es por una fuerte suma de dinero, y tú lo
haces gratis, así que no me vengas con tus estupideces y comienza a sacarte la
ropa. -Pero yo no haré nada con Ud…, le dijo Karen totalmente asustada y que
lentamente comenzó a retroceder en dirección hacia la puerta de la habitación. -Está
bien, le dijo el hombre,- Vete si quieres, pero en este mismo momento voy a
citar a reunión a la familia de Don José, a tus padres y al mismo Pricilo , y
les enseñare tu relato que tengo aquí en mi teléfono, quiero verle la cara a
Eduardito cuando escuche la parte de tu enculamiento, jajaja, como se reirán
con la función que les voy a dar, y lógico que después te las tendrás que ver
con tu amante, ya que él no te aguantara que lo andes haciendo hacer el
ridículo, pero el que más me preocupa es Eduardo, te imaginas su reacción
cuando le notifique que debe abandonar la congregación por la culpa de la Zorra
de su hija?, - Vamos elige!!, …-Te vas o te quedas!!, retumbo la voz de Don
Urias que le salió como de Ultratumba. Karen lo pensó por un instantes, ahora
veía todo claramente, nuevamente había caído en las garras de otro viejo
asquerosamente feo y aprovechador, y entendió muy bien de la forma en que
tendría que pagar el silencio por parte de Don Urias, con todos los perjuicios
que este le señalo, ya no le quedaba más alternativa, tendría que pagar con su
cuerpo… -Meee quedooo!, dijo con su voz casi quebrada por el llanto, en eso vio
acercarse a Don Urias, quien se ubicó justo al frente de ella hablándole con su
grave voz muy cerca de su cara, le podía sentir muy bien su asqueroso aliento
de viejo apolillado. -Mira para que estés más tranquila, esto va a ser
como un secretito entre nosotros, desde ahora tu Cogerás conmigo en forma
confidencial, serás mi amante y me conformare con un día a la semana, tu veras
la forma en que te las arreglaras para desaparecerte por 24 horas de tu casa,
puedes usar a la congregación si quieres y si me cumples de buena forma yo no diré
nada de lo que tú ya me contaste, además que mi propuesta de ayudarte en el
caso que surgieran problemas en tu futuro matrimonio con Ignacio, aún sigue en
pie. Karen en solo pensar en todos los efectos que esta situación le causarían
se quedó paralizada, -Y que hago ahora!, tendría que convertirse en la amante
de aquel espantoso hombre, se preguntaba por qué su vida había cambiado tanto
solo casi en una semana, pensaba ya presa por la desesperación. A continuación
los huesudos dedos de Don Urias ya habían desabrochado sus jeans y ahora le
estaba bajando el cierre de estos. Karen no podía mirar para ningún lado, lugar
adonde posaba su mirada veía reflejada su propia imagen siendo desnudada por
ese antinatural hombre de Don Urias, y ver esa enorme cama con forma de corazón
la destrozaban ya que sabía muy bien lo que tendría que hacer con Don Urias una
vez que ya estuvieran acostados en ella. El pavor se apodero de la mente y
cuerpo de la joven al ver que ya no tenía escapatoria, recién estaba
oscureciendo y tendría que complacer a ese oscuro hombre por toda la noche. Don
Urias ya la había despojado de sus ropas la tenía solamente con su fina ropa
interior de color blanca, Karen no sabía qué hacer ni de qué manera
comportarse, sus movimientos y su mirada eran erráticas como las de una enferma
esquizofrénica, ya que el solo ver la imagen de Don Urias con ropa daban miedo
mesclado con asco, el imaginárselo desnudo… no sabía si su persona aguantaría
verlo sin antes desmayarse o vomitar. Sentía las heladas manos del muerto que
la recorrían por todo su cuerpo, sintió como este le destrabo su sujetador y la
despojo de este quedando sus hermosos senos a plena voluntad de aquel nuevo
sátiro que abusaba de su ingenuidad, mantenía sus ojos cerrados no quería verle
la cara a ese monstruoso hombre que justo en este momento abría sus huesudas
mandíbulas para chuparle una de sus carnosas y duras tetas, hubiese querido
luchar, huir, pero adonde!!, y las consecuencias que eso implicaría, estaba
perdida! Don Urias chupaba y lamia como ternero aquellas juveniles tetas,
recordaba que en una ocasión hasta había pagado en dólares para que le trajeran
una puta más joven y aun así esta que estaba chupando ahora estaba mucho mejor
que cualquiera de todas las costosas meretrices con las cuales él había estado,
sentía que su verga estaba por estallar, y eso que la situación lo tomo por
sorpresa y no alcanzo a tomarse algún viagra, pensaba, ya que recordaba que con
Andrea se había puesto tan nervioso que le había costado lograr una buena erección,
pero con Karen se sentía más seguro de sí mismo, su ansiedad por violarla era
parecida a la que cuando contrataba a sus carísimas rameras, pero lo bueno es
que sentía su herramienta que reaccionaba a la perfección por el solo hecho de
olorosar el suave perfume natural que emanaba del cuerpo de aquella casi Doncella
a la cual en este momento la estaba lamiendo. A Karen le dolían sus tetas por
las profundas succiones que ese raquítico le estaba dando a sus pequeños
pezones, el hombre poco a poco fue bajando por el tierno y suave cuerpo de la
nena quien solo lo dejaba hacer, ella solo mantenía sus ojos cerrados se sentía
como si estuviera en el mismísimo infierno, le llegó la hora a sus pequeña Tanguita
blanca, la cual fue retirada y doblada por el mismo Don Urias que con extrema
delicadeza los dejo sobre una pequeña mesita que adornaba la lujuriosa
habitación, como si estos fueran parte de un gran tesoro al cual a él le habían
encomendado resguardar. Don Urias pensó que se moriría ahí mismo, ahora que la
veía en semejante estado natural en que Dios la envió a este mundo, cayó
en cuenta que estaba arrodillado a los pies de la mujer más hermosa que había
visto en su vida y con ella completamente desnuda (recordemos que a Andrea no
la había alcanzado a desnudar por completo y el sitio en Donde estuvieron
estaba oscuro), pero que clase de cuerpo y que Concha Tiene esta pendeja!! Se
decía para el mismo. La miraba una y otra vez con esos hundidos ojos de muerto,
y por un momento no supo qué hacer ni por dónde empezar, pero el cara de
esqueleto eligió recorrerla entera, poso sus manos por cada una de sus
piernas las cuales las masajeo a cabalidad, a ratos sobajeaba sus caderas y
volvía a bajar por aquellas exquisitas extremidades, el pequeño tajito que poseía
ese portento de mujer era de otra dimensión, lo veía casi rasurado a la vez que
sabía que por ahí no había pasado navaja alguna, pero por Dios de Donde habían
sacado a esta vampiresa!!, así la veía por el solo hecho de contemplar la
palidez de su tierna piel y de ese extraña tonalidad purpuracea que habían
adquirido sus finos y bien delineados labios, era lo que pensaba el hombre en
los momentos en que se perdía de la realidad y se olvidaba que estaba con
Karen, y que la niña era real y no sacada de ningún cuento, o sea una mujer
hecha y derecha con cuerpo formado para saciarse en el hasta verter la última
gota de semen en su interior. Una vez terminada la desquiciante inspección a
tal grácil y esbelta anatomía, el viejo Urias tomo con mucha delicadeza una de
las piernas de aquella semi diosa, en ese momento Karen abrió sus ojos para
ver que se disponía a hacer aquel desmadejado hombre, y este todo
un Gentleman dijo, -Con permiso, a la vez que hacía que Karen posara uno de sus
suaves muslos en uno de los hombros de él, para así comenzar a dar la mejor
comida de zorra que hasta ese minuto le había propinado a alguna mujer. Don
Urias estaba con pómulos, nariz, boca y lengua enterrado en la panocha de la
nena, lamiendo y chupando todo lo que podía, Karen quien estaba siendo tomada
por asalto, no quería tener nada de participación en aquella degenerada sesión
de sexo no deseado, se tuvo que agarrar de la calva cabeza del hombre para no
caerse y aunque ella no quisiera igual podía sentir la juguetona lengua de Don
Urias al interior de su ranura, sentía como esta lengüeteaba por los bordes de
su tibia rendija intima, lamia sus pelitos como peinándolos hacia un lado y
luego hacia el otro, para luego introducirse en esta misma hasta puntos
indeterminados por ella. Don Urias aún estaba con toda su ropa puesta, hasta
con la corbata y para Karen esto estaba bien así, no quería por nada del mundo
que el viejo se desvistiera, si bien ella ya estaba entregada a la degenerada
situación, prefería que ese señor se la Cogera vestido que por nada del mundo
se le ocurriera desvestirse, ya que temía que esa asquerosa y anti natural
imagen se le quedara en su mente por el resto de su vida. A todo esto debido a
los desesperados movimientos que hacia Don Urias, en el afán de querer abarcar
con su boca todos los rincones de aquella rica zorrita que se estaba comiendo y
sumado a los movimientos que también hacia Karen aun de pie y para no caerse,
esta ya había quedado en una posición que daba la impresión de estar ella casi
sentada en la boca y hombros del hombre, con sus bellas piernas semi flectadas
y siempre agarrada de la pelada cabeza de aquel horrendo personaje que parecía
sacado de algún cuento de zombis. Karen veía su propia imagen desnuda en
distintos ángulos, hacia Donde mirara se chocaba con un espejo que la daba a
entender y que le decían burlonamente que a ella le estaban chupando la zorra
de esta forma y de esta otra también, lascivas imágenes que la destrozaban aun
mas, el viejo ya llevaba unos buenos minutos comiéndosela por su pequeña
rendija, cuando de pronto empezó a sentir que este venia subiendo por las
carnes de su vientre, lamiendo y avasallando todo a su paso con aquella
inquieta lengua que había sentido al interior de su intimidad. La nena esperaba
expectante y ya sentía nauseas de lo que se veía venir, Don Urias ya venía a la
altura de sus duras tetas , paso y se entretuvo por un rato lamiendo entre su
cuello y oreja dejando esta última toda ensalivada, situación que le causaron
los ya conocidos escalofríos al cuerpo desnudo de aquella joven que se
encontraba nuevamente en contra de su voluntad dejándose hacer por otro viejo
aprovechador, que lo único que quería en este momento era mandárselo a guardar.
Y los repugnantes presagios de Karen se cumplieron ahora Don Urias buscaba con
su boca los labios de ella, hasta que se encontraron, la nena intentaba por
todos los medios posibles correr su cara, mantenía fuertemente sus mandíbulas
bien cerradas, pero a Don Urias eso no le importaba se conformaba con
lamérselos, ensalivárselos, y hasta le gargajeo en su rostro para después el
mismo desparramar toda su propia saliva a los distintos rincones de la
cara de esta. Karen tenía su carita brillosa de tan ensalivada que se la
tenían, pero lo más repugnante para ella era el olor a viejo, ese olor a rancio
que desprendía el cuerpo de Don Urias como si este fuese su olor personal y
característico, y así seria, la pobre y desventurada joven se tendría que
empezar a acostumbrar a esos fuertes olores a viejo que por ahora la espantaban
hasta mas no poder. De un brusco empujón fue arrojada a la cama con forma de
corazón, la blancura del cuerpo de Karen resaltaba con el rojo de las cobijas,
su cuerpo temblaba por lo que se veía venir, su respiración se agitaba a medida
que pasaban los segundos, ya no habría vuelta, el viejo Urias en estos momentos
se comenzaba a desvestir, para luego dar paso a la segura copulación entre
ambos. A pesar de la indeterminada edad de aquel hombre, Karen se percató que
casi no le costó nada enlongarse para desabrochar sus zapatos, y más grande fue
su sorpresa cuando este se quitó chaqueta y camisa, ya que pudo ver un cuerpo
casi normal y no el que ella casi todos imaginaban guiándose por sus feas
facciones calavericas. Era de anchas y casi fornidas espaldas, con
pectorales mas o menos bien trabajados, cubierto por una gran cantidad de
pelos canosos que lo cubrían desde la manzana de adán hasta que se perdían en
la pretina de sus pantalones, formando una T peluda, todo esto contrastaba en
un 100 por ciento de la deplorable imagen que todos los que lo conocían podía
haberse imaginado. Don Urias la miro con se esquelética cara diciéndole, -Que
te parece mi cuerpo dulzura, no es una maravilla, el único problema es que de
niño padecí de una extraña enfermedad que no dejo que mi cara y extremidades se
formaran de una manera normal, espera a ver mi verga y de seguro que te
encantara aún más todavía, jajaja, te voy a hacer ver las estrellas putita, el
pico que me gasto es de lo mas normal del mundo, después ansiaras que llegue el
día de nuestros encuentros para venir a acostarte con el buen flaco de
Urias jajaja!!, y en una de esas, lo más seguro es que hasta dejes a Pricilo y
a tu futuro esposo, solo te tienes que acostumbrar a ver mi fea cara y veras
que ya no va a ser tan malo, jajaja!!. Terminando de decir esto último Don
Urias ya lo tenía decidido, la iba a violar. Karen quedo horrorizada, el cuerpo
desnudo de Don Urias que en este minuto ya se había quitado los pantalones y
calzoncillos, parecían el de un verdadero Gladiador Romano, pensó que si este
tuviera alas y por lo alto que era seria la viva imagen de una luciferesca
gárgola, su mirada tropezó con la hiniesta verga palpitante que este tenía, y
no pudo evitar hacer una rápida comparación con la de su buen Don Pricilo.
Pensó que esta nueva verga que se dejaba ver ante su azulada mirada, no era tan
gruesa, pero su longitud era muy parecida y esta era mucho más nerviuda y con
los mismos ríos desquiciantes de hinchadas venas de múltiples colores. Cuando
lo vio venir a subirse a la cama con la insana seguridad e intención de tomar
lo que prácticamente ya era de él, Karen comenzó una franca huida, pero el ya
no tan flaco de Don Urias la alcanzo a agarrar por unas de sus piernas y la
jalo con fuerzas hacia el centro del corazón que la hacía de cama amatoria, se
lo iba a meter. Karen ya se debatía en una débil lucha por no dejarse violar
por tan satánico hombre, que su cara y cuerpo ahora le recordaban a las
espeluznantes imágenes que ella veía en las poleras de jóvenes que gustaban de
música rock y metalera y que decían algo parecido a iron-maden. Karen había
sido sorprendida e inmovilizada por un abrazo rudo y poderoso, y la pesada
humanidad de Don Urias aplastaba fuertemente su delicado cuerpo. Un fuerte
grito de pavor salió de los atemorizados labios de ella, y en medio de sus
vanos e inútiles esfuerzos por escapar, y de sus débiles intentos para impedir
la consumación de los propósitos de su nuevo y viejo violador, reconoció que
era casi inútil la desfallecida resistencia que ella podía ofrecer. Don Urias,
no ajeno a esto y con una caliente rapidez sumado a la terrible excitación
provocada por el contacto con las suavidades de aquella juvenil y asustada
hembra, tomó a la fuerza la posesión de sus más secretos e íntimos encantos y
preso de su odiosa y contenida lujuria metió toda su parada y tiesa verga en el
cuerpo de su nueva joven manceba, ensartándosela en su totalidad, Karen lo
recibió en toda su longitud y grosor con autenticas demostraciones de rechazo,
aversión y repugnancia. En la cama con forma de corazón se libraba una feroz
lucha entre dos contendientes, en la que cada uno desempeñaba un papel muy
diferente uno del otro. El violador, igualmente enardecido y aireado por las
dificultades que le presentaba su victima a la realización satisfactoria de su
invasión y esto sumado a las exquisitas sensaciones que estaba experimentando
en el salvaje enfrentamiento cuerpo a cuerpo con una de sus mas bellas
discípulas, le enterraba su tiesa herramienta de carne en la lasciva y jugosa
ranura que tenia la nena entre medio de sus bellas piernas, intentaba por medio
de ansiosas y brutales aserruchadas de retrasar la inminente pero copiosa y
abundante descarga de semen que se aproximaba, el cual lo desparramaría al
interior del cuerpo de la jovencita. Mientras tanto el cuerpo de Karen,
debido a su nuevo temperamento adquirido después de los tres encamamientos que
ya había tenido con Don Pricilo antes de esta nueva lucha sexual, estaba
comenzando a sentir esos gratificantes escalofríos que se apoderaban poco a
poco de su ardiente estado emocional, mientras la ensartaban, la pobre se daba
el tiempo de pensar en la persona la cual la estaba apuntalando, era Don
Urias!! Que pasaría si ahora este viejo calaverico la llegase a dejar
embarazada, se preguntaba para si misma, él era su mentor espiritual, ella no
podía de darse el lujo de dejarse preñar por el ni menos entregarse a disfrutar
como ya lo había hecho con Don Pricilo, pero aun así las potentes clavadas de
verga que le asestaban en estos momentos ya estaban comenzando a provocar
estragos en su delineado cuerpo, ya que en estos mismos momentos sentía la
imperiosa necesidad de comenzar a contonearse Karen ya se daba cuenta de lo que
le estaba haciendo sentir Don Urias se sentía muy rico y gratificante para su
mente y cuerpo, pensó en menearse solo un poquito, para comprobar ella misma si
esto era igual de placentero como lo había sido con Don Pricilo, y adivinen,
Error!! No tuvo la fuerza de voluntad necesaria como para aguantar las
ganas de ella también comenzar a moverse y menearse de la misma forma en que la
estaban poseyendo, ahora la pareja ya estaban Cogiendo con todas las de la ley,
o como Dios manda!! Ante los violentos y lascivos ataques, que ambos amantes se
propinaban, la mente de Karen seguía luchando por no ser la mujer de Don Urias,
recordaba muy bien de que lo que ella hacia en estos momentos era estarse pro
creando, era el acto de apareamiento sexual, si el mismo de Don Urias era quien
le había advertido solo hace unos años de las consecuencias que esto podría
generar en su vida, si en la consumación del acto la sabia naturaleza pusiera
de su parte ella quedaría esperando un hijo, pero también existiría la
posibilidad de que el padre fuera Don Pricilo. Mientras mas pensaba en las
nefastas consecuencias de lo que podría pasar con lo que ella estaba haciendo,
mas se perdía en las confusas nebulosas de la pro creación, y estas
aberraciones en ves de espantarla , mas la prendían y calentaban, el solo hecho
de pesar de aventurase en correr esos riesgos, mas fuerte se movía y meneaba,
por lo que decidió en esmerarse y gozar a plenitud de todas las insanas
oleadas de calentura que su propia naturaleza lujuriosa iban despertando
en ella, y esto acrecentado a las furiosas clavadas a las cuales estaba siendo sometida.
Karen ahora también correspondía en un acto de natural y autentico instinto
animal por parte de ella y que a pesar de la antinatural y fea imagen del
hombre que en estos momentos la estaba sometiendo sexualmente y por la ardiente
fricción que le causaban las palpitaciones de semejante tranca al
interior de su vientre, estas igual le amenazaban con traicionarla, su azulada
mirada estaba perdida y vidriosa hacia cualquier punto de esa horrenda y sucia
habitación de motel, hasta que a continuación y con desmesuradas convulsiones
en sus órganos y con su respiración mas que acelerada, se rindió y se sometió a
tan vil violación a su exquisito cuerpo, ahora ya dejaba de ser Karen ahora era
la hembra la que comenzaba a actuar y decidir por ella, ya no le preocuparon
las probables consecuencias del coito y descargo desde su misma intimidad, un
derrame de su propia esencia natural sobre el hinchado palo de carne que tan
deliciosamente le estaban metiendo al interior de su cuerpo y en contra de su
voluntad. Don Urias por su parte nadaba en un mar de placeres jamás imaginados
que podrían existir, tenía plena conciencia de a quien se estaba Cogiendo, era
la hija de su amada Andrea y de su enemigo Eduardo Zavala, esto era un sueño
del cual no quería despertar jamás, por lo que decidió aminorar la velocidad de
sus acometidas, ya se había percatado del orgasmo contenido que había sufrido
su bella adversaria. El lento y cadencioso mete y saca de su verga en el cuerpo
de aquella juvenil diosa fue provocando el aumento gradual de la
calentura y lascivia de nuestra dulce Karen, quien ya estaba casi gozando de
aquella nueva violación sufrida y provocada a causa de su ingenuidad. La
necesidad por mover y menear sus caderas ya la tenían casi superada, su cuerpo
se lo exigía y demandaba, ya no disimulaba nada, ahora sencillamente estaba
dedicada a Coger y a que se la Cogeran. Karen ya hacia desquiciantes
movimientos ondulatorios con sus ancas y caderas, los cuales hicieron que Don
Urias cayera en un estado similar al ataque cardiaco, el corazón le latía a
cien por hora, a la ves que comenzó a darle la cacha mas caliente y brutal que
jamás en su vida le haya dado a mujer alguna, le daba estocadas, empujaba,
embestía, y la apuntalaba para luego retirarse hasta dejar ver la ancha cabeza
enrojecida de su erecta y parada verga junto a los rosados y delicados labios
vaginales de Karen, para luego volver a metérselo hasta las mas intimas
profundidades de sus entrañas, los canosos pendejos que le nacían en el vientre
ya se enredaban con la suave y escasa población de tímidos y sedosos pelitos
íntimos que cubrían el nacimiento de la vagina de la fémina, hasta que
muy en contra de su voluntad por parte de ella todavía, unos leves gemidos
entrecortados acusaron el autentico placer que ella y su cuerpo ya estaban
sintiendo desde hace un buen rato. De nuevo se la estaban Cogiendo a la fuerza
y bajo chantajes y con ella gozando como una perra en estado de leva, el
ganador nuevamente era un viejo extremadamente feo y mientras le metían
un vigoroso miembro envainándoselo hasta las raíces en su delicado
cuerpo, ella solo se dedicaba a ondular con su cintura y manteniendo sus
poderosos muslos bien abiertos. Ahora lo contemplaba con una perdida mirada de
calentura, le miraba su feo rostro, estudiaba sus sobresalientes y huesudos
pómulos, fue en esto que Don Urias al estar consiente del real goce de su
compañera sexual acerco su vetusta boca a los labios de la joven quien ahora lo
recibió sumisa y complaciente, para dejarse besar por su nuevo y viejo amante. Juntaron
sus lenguas las cuales luchaban entre si al interior de ambas bocas, intercambiaban
salivas en Donde era Karen quien se encargaba de que nada de estas se perdieran
y tragaba todas las conjunciones salivales que ellos iban juntando. La nena
pensaba que por lo menos este viejo no era tan gordo como Don Pricilo y que
además tenía toda su dentadura en buen estado y no esa masa ennegrecida que
tenía en la boca su otro primer amante. El acto de apareamiento entre Karen y Don
Urias estaba en su mejor momento, con la mujer ensartada hasta las mismas
viseras por lo cual ella agradecía moviendo su cuerpo a la par de como la
estaban ensartando, ambos continuaban besándose con frenesí, en un momento
mientras Karen seguía moviendo su lengua con la de Don Urias, noto que algo
extraño sucedía al interior de la boca de este por lo que asusto y dejo de
besarlo, este por su parte como quería seguir con los calentones besos que
ambos se estaban propinando y al darse cuenta cual era la razón por la cual
Karen había dejado de besarlo, no se inmuto para dirigir una de sus manos hacia
su boca y proceder a retirar su placa dental casi en los mismos ojos azules de
la ahora nuevamente espantada muchachita, la cual la dejo a un costado de la
misma cama. Karen quedo horrorizada con esta asquerosa situación que ahora le
había tocado presenciar solo a centímetros de su angelical carita de niña, pero
aun así la tranca que la apuntalaba firmemente no dejaba de hacerla sentir en
los cielos, veía que ahora que el viejo Urias estaba totalmente desprovisto de
dientes, se veía el doble de mas viejo que antes, mientras la seguía Cogiendo
con fuerzas descomunales, la nena pudo ver que sus cejas se inclinaron hacia su
frente dándole la impresión que lo que estaba sintiendo ese hombre en ese
momento era sufrimiento y no goce sexual, vio también que ambos labios, superior
e inferior se habían adentrado hacia sus encías y su boca había tomado la forma
de una perfecta “0”, Karen veía perfectamente las rosadas encías
desdentadas, y gracias a las impecables arremetidas que el viejo le
asestaba a su caliente panocha, estas hicieron que ella se perdiera en un mar
de lujuria incontenida, con sus hermosos y desnudos brazos atrajo la calva
cabeza de su amante para continuar con la caliente sesión de besos con lengua
que se había visto interrumpida. Ahora no le importaba que Don Urias careciera
de dientes, lo aceptaba y recorría con su fresca lengua las rosadas y suaves
encías carentes de dentadura del vejete. En el lujurioso acto de emparejamiento
sexual y de pro creación mutua en que ambos cuerpos se esforzaban en consumar a
la perfección, solo se sentían los suspiros de placer que involuntariamente
dejaba salir Karen de sus exquisitos labios, los crujidos que hacia la cama al
estarse meciendo al mismo ritmo en que se movían los amantes estos sonaban como
música de fondo para acompañar la magnifica copulación que ahí se llevaba a
cabo, lo cual mantenía a sus protagonistas en un verdadero estado de morbosidad
y éxtasis. Ambos se estaban follando uno al otro, se restregaban en forma
desesperada, cuando de pronto un placentero y sonoro gemido por parte de la
joven hembra demostró nuevamente de su real estado de calentura ya que una vez
más, las seguidas convulsiones de placer recorrieron todo su sistema nervioso,
para luego aferrarse con todas sus fuerzas a la casi fornida contextura de su
nuevo macho semental con el cual se estaba apareando, movía su cintura, ancas y
caderas con total desesperación, sus ojos cerrados que daban la impresión de
estar enojada, demostraban la gran concentración con la que estaba Cogiendo, le
encantaba que la ensartaran, que se la metieran y de que se la Cogeran sin
pudores ni miramientos, hasta que su cuerpo ya no resistió mas, para culminar y
explotar en un tercero intenso y sensacional orgasmo, el cual demostró
con los mas fuertes bramidos de placer emitidos por mujer alguna, a la ves que
pretendió abrir sus piernas separándolas lo mas que le permitió su cuerpo,
entregándose a Don Urias en plenitud. Karen lo había hecho, pensaba ella misma
con su mente casi desfallecida, ahora también era mujer de Don Urias en las
leyes naturales de la vida, lentamente comenzó el lento amaine de sus
anteriores desesperados movimientos coitales, ahora solo podía sentir las
irrupciones de la poderosa herramienta resbalosa de Don Urias de como se
adentraba en su cuerpo con total libertad y con pleno consentimiento por parte
de ella, su cuerpo estaba totalmente sudado por su propia transpiración
mesclada con el sudor de su nuevo amante. Don Urias, ya se había dado cuento de
su triunfo y conquista, nunca se había imaginado el estar yaciendo con la niña
Karen y menos pensó que esta se entregaría de una mejor forma en que lo haría
una verdadera ramera, a la ves que sentía que en cualquier momento descargaba
su simientosa masculinidad en el interior del joven cuerpo de su nueva putita,
quien se mantenía debajo de su cuerpo en forma mansa y sumisa, por lo que se
sintió poseído por unos desenfrenados deseos recientemente renacidos y
todavía no deleitados con la integra posesión de tan hermosa y joven mujer, por
lo que la mas perversa enajenación se fue apoderando de sus oscuros instintos. El
viejo desnaturalizado de Don Urias saco su verga del tierno cuerpo avasallado
de Karen y el mismo, con bestiales movimientos dio vuelta la agotada figura de
su compañera sexual ya casi semi desmayada a raíz de los desquiciantes placeres
sufridos y congraciados con ella en aquella roja cama en forma de corazón. Karen
nuevamente posaba en cuatro patas para que un degenerado y horrible viejo
hiciera con ella y con su culo lo que quisieran, esta situación hicieron que la
pobre niña volviera un poco a la realidad, y su realidad era solo una, el haber
adoptado la degenerada posición antes señalada la llevaron a que sus ardientes
emociones ya desearan un sufrido pero exquisito enculamiento. El objetivo
de Don Urias era claro y evidente, y lo fue aun más cuando la misma Karen hiso
la invitación y usando sus dos manos abrió ella misma sus dos poderosas nalgas
de ensueño dejando ver a Don Urias su apretado conducto posterior el cual ella
ya deseaba que se lo perforaran, invitación que Don Urias capto en el acto y
dejándose llevar por el lujurioso entusiasmo que la situación provocaba, metió
su dedo índice lo más adentro que pudo de aquel místico culo que jamás había
imaginado con poseer, Karen bufaba y babeaba por las sensaciones causadas con
ese dedo metido en el culo, Don Urias por su parte sentía como el esfínter
apretaba el dedo invasor, como no queriendo dejarlo salir de su interior. Sus
ardientes y degenerados deseos carnales nuevamente habían llegado a limites sexualmente
incontrolables para cualquier persona normal, por lo que ahora al retirar su
dedo de aquel glorioso pedazo de culo el cual iba a perforar en este mismo
momento, poso su verga en las suaves y perfectas nalgas de Karen apuntando
certeramente hacia el diminuto puntito que ya había probado con el dedo,
se subió y acomodo sobre el cuerpo semi recostado de la mujer,
quien mantenía la posición de perra lista para ser abotonada por algún macho de
cualquier especie, situó su dura cabeza vergal sobre el pequeño orificio, para
luego con verdadero ahínco intentar metérselo en las profundidades de su
apretada abertura anal. Don Urias presionaba con fuerzas hacia el interior del
culo de la joven y luego de varios intentos y con la propia ayuda de su amante
quien empinaba el culo en dirección a la tranca que intentaba encularla
consiguió su perverso propósito, y Karen quedo nuevamente totalmente clavada
por el recto, lo había recibido en su pequeño orificio posterior en toda su
longitud. La angostura y constricción de su ano brindo a Don Urias el mayor de
los placeres jamás sentidos en su vida, y siguió metiendo y sacando lentamente
de atrás hacía adelante durante una media hora por lo menos. En aquella sucia
habitación de motel no habían palabras de amor, ni tampoco palabras de aliento
entre aquellos dos amantes, solo se oían los apagados gemidos de dolor mesclado
con placer por parte de la escultural niña-hembra y que en ocasiones eran
alternados con desesperados bramidos de calentura aportados por cualquiera de
los dos enamorados sexuales, que solo se concentraban en acoplarse de la forma
normal u anal que era como en este momento lo llevaban a cabo. Karen lo
aguantaba todo en forma resignada y tolerante, la cama en forma de corazón
aportaba con los mas morbosos crujidos con los cuales había estado colaborando,
esta se balanceaba de arriba hacia abajo y viceversa, congraciándose con los
rítmicos movimientos que ya hacían ambos apasionados amantes en forma
sincronizada y perfecta, la habitación entera vibraba con las temblorosas y
convulsivas aserruchadas enérgicas de los lascivos empujes, ambos excitados
cuerpos se agitaban y se ensamblaban, encajándose y convirtiéndose en una sola
materia compacta. Hasta que Don Urias dictamino de que ya la discípula manceba
estaba lista para recibir su merecido tributo por tan célebre e ilustre Cogida
que se había mandado con el, por lo que decidió en complacerla de la forma en
que ella eligiera en Donde recibir las descargas de semen que dispararía su
armamento, por lo que en forma agitada le consulto… -Estas lista para
recibirlooo putaaa!!, Karen entendió en el acto que era lo que le esteban
ofreciendo… -Siiiii!!, contesto con un hilillo de voz producto de estar mas
concentrada en sentir los feroces y seguidos apuntalamientos con los cuales
estaban castigando a su hermoso y suave culo… -Donde lo quieres recibirrr!!,
preguntaba Don Urias preso por la lujuria, Karen aun no caía en cuenta de lo
que le esteban preguntando, -Responde Perraaaa!! Con este segundo grito
comprendió que le estaban dando a escoger, su mente se debatía en miles de
dudas, las veces anteriores en que había recibido copiosas descargas de semen
le habían ordenado de como recibirlo, tragarlo o simplemente se lo habían echado
adentro de su cuerpo, pero esto era distinto, ahora le daban a escoger de como
quería ella recibirlo, pensaba en cual seria la mejor forma, por un momento
llego a la insania de pedirlo en la boca para comérselo, pero otra idea de
fuerza mayor se apodero de su mente, cuerpo y epidermis, y viendo que el cara
de esqueleto viviente había aminorado las apuntaladas, se desclavo ella misma
de aquel terrible aparato que tan bien le había estado perforando el culo, y se
acomodó nuevamente de espaldas para luego abrirse de piernas a la ves que
acomodaba su desmadejado cabello por sobre sus magnificas tetas y una ves que
estuvo bien abierta de patas se lo solicito… -Don Uriasss… preñemeee!! -Queeeeeeeee?,
el viejo Urias creyó no haber escuchado la insania que le estaba pidiendo
Karen, pensaba que una cosa era que el como aprovechador que era, se lo tirara
todo adentro de su cuerpo, pero otra muy distinta era que esa pequeña zorra
estuviera a patas abiertas pidiendo que la preñasen… -Quierooo queee meee
preñeeennn!!, volvía a solicitar la caliente jovenzuela, mientras hacia
pequeñas ondulaciones con su zorra como si ella estuviera Cogiendo con el
hombre invisible… Don Urias que ya estaba que se desparramaba en cualquier
momento pensó que él no era quien para negarse a tan extraña solicitud, por lo
que se volvió a acomodar en los suaves y tibios muslos de la muchacha a la ves
que volvía a ubicar su parada tranca en la femenina abertura vaginal de Karen y
fue ella misma quien lo pidió… -Don Uriasss!! Metamelaaa!!, pidió la niña
abriéndose aun mas de piernas a medida que iba sintiendo como la gruesa
herramienta de Don Urias iba nuevamente ingresando hacia el interior de su
cuerpo…-Métamela bien adentrooo!! Y con un profundo suspiro de placer volvió a
bañar a su feo violador con una abundante descarga de sus propios fluidos
naturales, al mismo tiempo que meneaba su zorra para adelante para recibir una
brutal clavada de su nuevo macho. Los bellos muslos de Karen se flexionaban
convulsivamente cuando Don Urias se lanzaba entre ellas, para iniciar una serie
de movimientos de entrada y salida que causaban en Karen un extraño placer ya
que ella sabia que aquel hombre se estaba moviendo de aquella forma para que al
momento de la eyaculación proceder a preñarla ya que ella misma se lo había
solicitado, con estos pensamientos la endemoniada chiquilla se dio a secundarlo
con todas sus fuerzas. Karen sentía la verga de Don Urias embutida por completo
al interior de su zorra, suspiraba hondo y se estremecía bajo las firmes
embestidas de su amante. Su respiración se volvió totalmente agitada,
cerró sus ojos a consecuencia del inmenso y exquisito placer que estaba
experimentando su cuerpo y todos sus sentidos incluidos. Después de unos 10
minutos de una caliente Cogida ininterrumpida, Don Urias le ponía en
conocimiento de que él ya estaba listo para descargar… -Karennnn, te voy a
llenarrr Putitaaa!!, Karen ya se preparaba para la venida del viejo desdentado
abriendo aun mas sus poderosas y blancas piernas… Don Urias seguía moviéndose,
y se babeaba en la misma carita de Karen, quien ya nuevamente presa por la
calentura del momento esperaba con verdadera ansiedad la corrida de aquel
horrendo y oscuro hombre. Don Urias de pronto se la clavo en forma casi animal
en las profundidades de su delineado cuerpo, quedándose en forma rígida y
totalmente ensartado al interior de su apretada zorrita, para luego soltar en
el interior cuerpo de Karen una tremenda rociada de semen caliente y espeso a
la vez que intento adentrarse aun mas en el bello cuerpo de su víctima con el
único afán de cumplirle la tan extraña solicitud de preñarla. -Arrrggg!!...—Tómala!!
Ahí te vaaa!! Puta asquerosa!!! Toda para tiiii!! Ohhh ojala te sirvan Miiii Lecheee!!
Perraaaa Calienteee!! -Ahhhh lo Quierooo todooo!! Fue el grito placentero de
Karen al sentir la primera abundante descarga de semen en su interior…Demelooo
todooo Don Uriassss!!, le solicitaba a gritos intentando juntar aun mas su
panocha para fundirla con la tranca caliente del vejete…Lo Quierooo todooo
adentroooo de miii Conchitaaaaa!! Y con esto último la caliente mujer volvió a
rendirse en otro excelente orgasmo casi de fabula para ella. Karen sintió las
siete abundantes chorreadas de semen caliente que la verga de Don Urias derramo
en su interior, una vez que todo hubo acabado vio como Don Urias con mucho
cuidado se salía de su cuerpo desclavándole una reluciente y nervuda verga aun
en estado de combate, la vio brillar orgullosa por el excelente trabajo que
acababa de realizar en las propias carnes de ella, se quedo con sus hermosas
piernas abiertas tal cual como estaba cuando la fertilizaban, también pudo ver
su pequeña abertura intima en que poco a poco comenzaban a escurrirse desde su
interior unos gruesos goterones de semen, seguidos por otras abundantes
expulsiones de este mismo formando tres pequeños globos blancuzcos entre sus
pelitos y labios vaginales. Sintió las tremendas ganas de ella misma poder
doblarse y lamerse su propio Concha bañado en semen y dejarlo totalmente limpio
de aquel venenoso y peligroso líquido. Recién eran las 11.30 de la noche, aun
les quedaban como 9 horas para retirarse de aquel sucio motel, la pareja
descansaba, ambos desnudos y abrazados, pensativos. Karen con sus
mejillas sonrosadas y con su panocha aun llena de semen, solo se entretenía en
imaginar que otra cosa más le tocaría hacer ya que Don Urias le había aclarado
que aun faltaba mucho para el sentirse realmente satisfecho con la entera
posesión de su persona. La nena ni siquiera se acordaba de Don Pricilo ni para
que decir que recordara que ella estaba de novia, y nunca se imaginaria que su
Ignacio en estos mismos momentos en que ella yacía totalmente desnuda abrazada
a Don Urias, su novio se encontraba eligiendo que destino tendrían una vez
casados para ir a pasar su luna de miel.
Fenomenal..
ResponderBorrarBueno excelente relato mantuvieron parada mi verga mucho tiempo
ResponderBorrarESPERO QUE DON URÍAS Y DON PRISCILO VALLAN PRESOS X DEGENERADOS Y VIOLADORES
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